El Refugio de “Tía Jana”, único en Capital para personas en situación de calle

Si te fue mal en la vida, si perdiste todo, si no tenés a nadie, si necesitas un techo, podes ranchar en “El Refugio de Tía Jana”, pero es necesario que el Estado asuma compromisos.

Funciona hace 19 años y es sostenido por “Tía Jana”, Ana María Samabrano (70) y su Familia. Según su responsable, se trata del único lugar para personas en situación de calle en la provincia. Las más de las veces sus moradores llegan tras haber pasado por instituciones del Estado, como el hogar de niñxs, el hospital o la cárcel y permanecen allí hasta conseguir un techo. Funciona en el predio del ex Hospital Presidente Plaza, más precisamente donde fuera Pabellón de Pediatría.

Hasta el momento el espacio se sostiene en base a un tejido solidario familiar y social, “haciendo lo que se puede”, con escasa participación del estado. Pero ante el deterioro de la economía y el avance del ajuste en materia de asignaciones y políticas de contención, urge que el estado tenga iniciativas directas para con el lugar. El hogar es de paso, pero la tendencia es sumar usuarios que no tienen a donde más ir. En este momento residen en 16 personas y ni la viejas instalaciones, ni los recursos dan abasto.

EL TALA visitó el refugio tras enterarse de una colecta de frazadas. El mensaje que hacía alusión a la mism era de Mauricio Uría (40), el hijo «Tía Jana», quien hoy por hoy es el responsable del funcionamiento del lugar, junto a lo mismos residentes. Por él fuimos invitados a pasar a conocer las instalaciones.

El lugar es bastante oscuro, los muebles, la pintura y los enseres domésticos están desgastados o rotos, pero persiste el orden y la limpieza. En el comedor uno de los residentes toma la merienda mientras mira tele, otro se encuentra limpiado una de las habitaciones. El desgaste por el funcionamiento se nota mucho, sobre todo en los baños, donde los arreglos son precarios y aún funciona un sistema de letrina que ya está colapsado.

Con orgullo, Mauricio nos cuenta de la obra de su madre y también del ejemplo que tomó de ella desde niño. Según nos cuenta, el espíritu del refugio está vinculado a la caridad y la compasión que su madre profesa desde muy joven. “Mi madre es una mujer con mucha fe religiosa y con mucha compasión, jamás dejó de amparar a quien lo necesitara, bajo ningún pretexto”, comenta. Nos cuenta también, que de la enseñanza de su madre en el refugio viene su militancia social, ya que hoy milita y es un referente provincial de Barrios de Pie, cuya sede es la “Casa de Wenseslao”, la cual está ubicada justamente al lado del hogar.

Las necesidades son muchas y crecientes, edilicias, de asistencia en salud y hasta de abrigos. Según nos comenta el hijo de Tia Jana, desde hace tres meses la provincia les ayuda con algunos módulos alimentarios, pero el lugar se sostiene básicamente de la solidaridad del pueblo. La cuestión es que la situación social está empeorando.

“A quienes tienen más dificultad en encontrar un lugar para vivir y sostenerse tratamos de buscarle alguna salida mediante asignaciones del estado, sea una pensión o un plan, pero en momentos de ajuste como estos se hace muy difícil”, cometa Mauricio. “Nos gustaría tener mayor contención del estado, aunque sabemos lo difícil que es en este contexto” remarca. “Pese a esto creo que se pueden hacer las cosa bien, solo hace falta voluntad”, finaliza.

 

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