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Por Oscar Silisque – El 18 de Julio de 1976, son asesinados nuestros hermanos Fray Carlos de Dios Murias y el Padre Gabriel Longueville. La comunidad de Chamical, dolida en su ser más profundo comenzó ahí mismo a hacer memoria de su vida entregada por la causa del evangelio de Jesús. Uno de los símbolos máximos de memoria es la Cruz de los mártires.

Pocos días después del asesinato de los mártires, el hermano Fraile Sebastián Glassman comenzó a diseñar está cruz, con madera de Quebracho colorado del cerro, que por fuentes de personas muy cercanas a esta historia, era madera de los durmientes del lugar del asesinato de Carlos y Gabriel, en Bajo de Lucas, a 7 km de Chamical, sobre la ruta 38.

Durante un tiempo Fray Sebastián Glassman estuvo construyendo la cruz, que se colocó a fines de noviembre o primeros días de diciembre de 1976 (la fecha exacta de su colocación no está definida aún) en el lugar del asesinato de Carlos y Gabriel. Lo que si sabemos con certeza es que la violencia brutal que asesinó a nuestros mártires, intentó destruirla, con dinamita y 36 proyectiles de guerra el 16 DE DICIEMBRE DE 1976, fecha que si es exacta.

A pesar de esto, no fue destruida, sus magulladoras y heridas presentes como fruto y testimonio de la violencia martirio, acompaña todos los años las celebraciones de la comunidad chamicalenses, sobre todo los viernes santo, tanto en Bajo de Lucas, a las 15 hs (vía Crucis de los mártires, realizado porque es costumbre de la comunidad caminar los viernes santo al lugar del martirio para reflexionar y meditar), como a la noche en el vía Crucis por las calles de Chamical y las peregrinaciones a Bajo de Lucas, todos los años los 18 de Julio.


Nuestra Cruz de los mártires también ha visitado pueblos y provincias vecinas, siendo recibida y venerada con gran devoción por los hermanos en cada comunidad donde fue hospedada. 


Hoy día nuestro hermano y querido Fraile Mario Brollo (a quien agradecemos muchos de los datos de esta historia) está diseñando una réplica de está cruz de los mártires para que pueda reconocerse, visitarse, apreciarase y valorarse esta pieza, está artesanía, memoria de un tiempo difícil pero que nuestra comunidad y nuestro pueblo supo salir adelante, con la fuerza, con la garra, con el espíritu de nuestros hoy Beatos Carlos y Gabriel.