Córdoba – Habitando la Memoria. La Perla 10 años

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En La Perla conquistada y transformada uno puede y debe imaginar, porque hay ahí una educación popular y un estímulo a la conciencia: de un genuino Nunca Más hacia el pasado de terror; de una memoria que recupere el legado de los luchadores y luchadoras; de un presente de solidaridad y resistencia; de un futuro posible con equidad y justicia. Por Alexis Oliva

Un lugar donde imaginar

He entrado a La Perla unas diez veces. Actos (como aquel inolvidable 24 de marzo de 2007), recorridas, charlas, inspecciones judiciales, talleres, homenajes, muestras… En todas esas ocasiones, el clima fue vital, esperanzador, movilizante, hasta por momentos alegre. Y en cada una de esas ocasiones la conciencia de lo que ahí ocurrió, en un tiempo del que nos separa un pestañeo de la historia, me obligó a apartarme un rato y ponerme a imaginar:

Imaginar el pánico del secuestro, los golpes, el tabique, la tortura, el ultraje, la humillación, el hambre, el frío, el camión, el final…

Imaginar la desesperación de las madres, padres, hermanos e hijos en la búsqueda de sus seres queridos desaparecidos; la tozudez de su lucha por memoria, verdad y justicia; la dignidad del reclamo por la restitución de sus cuerpos.

Imaginar el reclutamiento para pelear en Malvinas, sin edad, ni instrucción, ni municiones, ni abrigo, ni comida, ni contención, ni respeto…

Imaginar el costo humano del 19 y 20 de diciembre de 2001, el asesinato de Pocho Lepratti, de los casi niños Rosa Paniagua y David Moreno, y de treinta más.

Imaginar los últimos instantes de Santiago Maldonado, el corte de ruta, la persecución de los gendarmes, la huida con los compañeros mapuche, el río helado… O de Rafael Nahuel, la corrida, la montaña, el balazo de Prefectura por la espalda, la oscuridad…

Imaginar la resistencia popular al golpe de Estado en Venezuela, la amenaza de invasión, el boicot, el sabotaje, la desinformación…

Imaginar el dolor de una madre y un padre frente al hambre de sus hijos.

Imaginar qué piensa y siente en el cuarto oscuro quien le da la espalda a todo eso para votar el retorno de la miseria planificada.

Imaginar también lo que no pasó pero pudo pasar y debería pasar: una sociedad más justa, sin pobres ni ricos, sin genocidios ni ecocidios, sin explotación laboral ni represión institucional; una sociedad con igualdad, diversidad, identidad y libertad.

En La Perla conquistada y transformada uno puede y debe imaginar, porque hay ahí una educación popular y un estímulo a la conciencia: de un genuino Nunca Más hacia el pasado de terror; de una memoria que recupere el legado de los luchadores y luchadoras; de un presente de solidaridad y resistencia; de un futuro posible con equidad y justicia.

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