Por Nicasio Barrionuevo – Esta foto con mi hermano del alma Daniel Asís, amigos desde chicos y con quién compartimos muy lindos años en nuestra juventud tiene su historia.

Esta foto con mi hermano del alma Daniel Asís, amigos desde chicos y con quién compartimos muy lindos años en nuestra juventud tiene su historia. En la secundaria, pese a ir en escuelas distintas compartíamos guitarreadas y comentábamos nuestras militancias (el de la UCR y yo Peronista) y fue que se nos dio por hacer paracaidismo. Así ingresamos a un club en formación en La Rioja que nunca llegó a concretarse aunque hicimos el entrenamiento correspondiente, dirigidos por un instructor militar paracaidista del Barrio Evita, un suboficial veterano del que ahora no recuerdo su nombre. Pasaron algunos años y nos tocó la «colimba” (como llamábamos al entonces servicio militar obligatorio). Nos presentamos el 17 de Marzo de 1975 y por supuesto elegimos voluntariamente ir a un regimiento de paracaidistas. Dos días después previa revisación médica nos enviaron junto a una treintena de riojanos como nosotros, por tren a Catamarca, al Regimiento de Infantería Aerotransportada 17, donde el 5 de Junio de 1975 nos dimos el gusto de cumplir el objetivo, realizar nuestro primer salto (fecha que está escrita detrás de la foto, 44 años pasaron). Al llegar a tierra nada que ver como estábamos ahí, cuando menos, bastante entierrados. Hoy mi querido hermano Daniel no está entre los que aún andamos por estos lados, seguro que debe andar por el infinito espacio cantando y también recordando las últimas voces de mando antes de llegar a la puerta del avión, “aproximarse!…, a la puerta!, sálte”.