Bajo de Luca – La comunidad de Los Llanos recordó a Longueville y Murias

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Al cumplirse 43 años de los secuestros y asesinatos del sacerdote Gabriel Longueville y del fraile Carlos de Dios Murias, las comunidades de Los Llanos evocaron ayer a sus mártires beatificados con una caminata y una ceremonia religiosa en el paraje “Bajo de Luca”, ubicado a siete kilómetros de Chamical, donde fueron hallados sus cuerpos mutilados el 18 de julio de 1976. Enviados especiales del Independiente

Los homenajes a los curas asesinados por fuerzas que operaron durante la dictadura militar del 76’ iniciaron el fin de semana último con celebraciones religiosas y el recorrido de las Reliquias de los sacerdotes por las comunidades barriales de Chamical.

El programa de actividades también incluyó un Taller para  Jóvenes del Decanato de Los Llanos, una velada y una jornada de reflexión que tuvieron lugar este miércoles 17 en el Salón de los Mártires. Además se desarrolló la “Peña de Los Mártires” ante un importante marco de público.

En tanto que, ayer en el marco del 43° aniversario de los asesinatos del párroco francés Gabriel Longueville y de su vicario cordobés Carlos de Dios Murias, el oratorio “Los Mártires”, situado sobre Ruta Nacional N° 38,  en el paraje de Luca, fue el escenario de la ceremonia central como sucede cada año.

La jornada comenzó alrededor de las 8:30 con la concentración de los peregrinos en la Parroquia “El Salvador” de Chamical donde se encuentran depositados los restos de los beatos. En la explanada del templo se realizó una breve misa que contó con la presencia del obispo diocesano, monseñor Dante Braida; el párroco local Juan Carlos Baigorrí y de religiosos de comunidades de Los Llanos.

Desde allí, pasadas las 9:30, los peregrinos marcharon a pie, entre cánticos y otras demostraciones de fe, hacia el paraje rural cargando carteles con las imágenes de los curas que recordaron su lucha por la paz y la justicia y su compromiso con la fe. También portaron a andas las Reliquias de los mártires y marionetas de gran tamaño que representaron su carisma. Participaron en la caminata grupos juveniles de la Iglesia y agrupaciones gauchas.

La procesión se desarrolló con normalidad por la llamada “ruta vieja” y recorrió los siete kilómetros que separan una localidad de la otra. Cabe señalar que, en el oratorio que honra las memorias de Murias y Longueville se realizaron distintas refacciones. Se amplió, limpió y desmalezó el predio para albergar con comodidad a los visitantes que participaron de la jornada.

De gozo y felicidad

Alrededor de las 11:40 arribó la columna de peregrinos a la ermita. Previo a la ceremonia religiosa, la primera luego de la declaración como beatos de Longueville y Murias, se ubicó en el ingreso al predio una réplica de la Cruz de madera que representó el lugar del martirio y que fue impactada por 36 balas por desconocidos a los pocos días de haber sido colocada. El acto recibió la bendición del obispo y luego los presentes se dirigieron hacia el interior del santuario para participar de la misa.

Braida inició su homilía recordando la Misa de Beatificación de los Mártires Riojanos. En ese sentido expresó que “esta es una continuación de la alegría que vivimos durante la beatificación de nuestros queridos mártires, un momento anhelado por muchos años, en los días previos se organizaron varias propuestas para mostrar a Gabriel y a Carlos, las carpas en la plaza de la Capital, las hermosas vigilias con los jóvenes y con hermanos que vinieron de diferentes lugares”.

“Ese día en el Parque de la Ciudad fue espléndido, como una sola familia disfrutamos la beatificación que se prolongó con misas de Acción de Gracia y en la tarde que compartimos aquí el 28 de abril, que para mí fue como tocar el cielo con las manos como se dice, una jornada de muchísima alegría, y pensar que este mismo lugar fue de dolor y sufrimiento para nuestros mártires, sin embargo las obras de Dios y de amor tienen un final de gozo y felicidad”, exclamó.

Seguidamente monseñor indicó que “la alegría marca este tiempo y queremos que se siga prolongando en nuestros corazones y comunidades, pudimos llevar a Roma las Reliquias de los mártires y el Papa las recibió con mucho gozo y devoción, también pude participar de una jornada de Acción de Gracias en Francia, esa comunión que se fue tejiendo durante tantos años en Viviers, donde nació y se crió Gabriel, también la viven y disfrutan”.

Fieles al Evangelio

Continuando con la ceremonia, Braida hizo hincapié en que “la sangre de los mártires nos une y nos anima desde el lugar en el que estemos, hoy recordamos su dolor, sufrimiento y entrega pero también reconocemos el final feliz de aquel que elige amar hasta el extremo de darlo todo”.

“A los mártires les tocó una época difícil de persecución, de incomprensión, en la cual reunirse para realizar una acción  solidaria era visto con sospecha, por trabajar por los pobres e incluirlos eran perseguidos, ellos prefirieron ser fieles al Evangelio antes que dejarse llevar por el miedo que se instauraba y que trataba de apagar sus voces y obras”, dijo.

También destacó que “Carlos asumió el carisma franciscano, de seguir al Jesús pobre, eso marcó su vida y también las nuestras, en estas tierras le dolieron mucho las injusticias del pueblo, las amenazas que tantos sufrieron por tratar de construir un mundo más justo; por su parte Gabriel, que siempre visitaba las casas y escuchaba los sufrimientos y alegrías de cada familia, nos habla de la fraternidad que uno va tejiendo con todas las personas con las que comparte la vida”.

Y dirigiéndose a los presentes les dijo que “trabajemos para comprender la vida del hermano, para descubrir los valores que hay en cada uno”.

Luego de la celebración religiosa, en la que se expusieron las sogas ensangrentadas con que fueron maniatados los curas, y que se conservan como reliquias, artistas, músicos y bailarines interpretaron la “Cantata a Angelelli”, una obra musical que recuerda la vida y obra del obispo asesinado un mes después de la muerte de los sacerdotes de Chamical. Para finalizar la jornada, pasado el mediodía en el paraje rural los peregrinos compartieron un locro organizado por distintas comunidades.

Una patria de hermanos

En diálogo con Medios El Independiente el padre Juan Carlos Baigorri comentó que “vivimos estos días con la alegría de saber que nuestros mártires fueron reconocidos por la Iglesia universal, aunque el pueblo siempre tuvo certeza de su martirio, en las comunidades se realizaron veladas, vigilias y peñas, y hoy (por ayer) se desarrolló la caminata tradicional de todos los años y la misa que celebra el triunfo de la vida, la justicia y la paz”.

Asimismo el párroco consideró que “la fe va creciendo y multiplicándose de padres a hijos, al ‘fueguito’ de los mártires se lo debe seguir enardeciendo, es una gran herencia y responsabilidad vivir con esa fortaleza que nos enseñaron y que surge del amor de Dios, todos estamos convocados a seguir en esa siembra”.

Para concluir expresó que “deseo que desde este rincón de Los Llanos nos siga movilizando a los riojanos y a los argentinos el legado de los mártires para construir la patria de hermanos por la cual ellos dieron la vida”.

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