Comunidades de base de la Iglesia, celebraron la primera  misa litúrgica del Beato  Angelelli y sus compañeros mártires  a orillas del río Tajamar,  en el barrio Difunta Correa. El  lugar elegido,  es donde falleció el joven Francisco Diego luego de ser apuñalado hace una semana.

Las comunidades eclesiales de base: Angelelli, Santa Rosa,  Niño Alcalde, San Roque y Virgen del Valle, se convocaron el pasado 17 de julio para celebrar la liturgia de los mártires en el barrio Jardín Residencial. Allí,  junto a familiares y amigos de Francisco, las comunidades decidieron  llevar la misa al lugar preciso a  donde el joven fue asesinado.

La ceremonia  fue encabezada por  el Padre Marcos Aguirre, luego de que se trasladasen con todo lo necesario  al lugar propuesto, distante  a unas pocas cuadras de la casa parroquial y de la casa donde Francisco vivía junto a su familia.

 La ocasión y la intensión  de este   encuentro litúrgico  comunitario, conjugaron un momento de reflexión  que ahondó en el sentido  de la pastoral de Angelelli y la Iglesia de Jesús. La organización propuso “no  vivir el acontecimiento como un rito,  sino como una celebración  de la vida, que es lo más importante”.   El mensaje del  Padre Marcos puso el acento en la celebración por  sobre el dolor de la muerte, tal como se mantuvo el recuerdo de los beatos,  a quienes quisieron silenciarle la muerte,  pero el pueblo no lo permitió, recordando sus vidas.

La celebración incluyo música popular para reflejar el mensaje de los Beatos,   lecturas del evangelio; el mensaje de la familia que en medio del dolor,  llamaron  a la memoria y  a la justicia;  y la participación especial de jóvenes de la Comunidad Angelelli, quienes con  un trío de rap y una batucada compartieron su comprometida mirada de la realidad. Al final de la misa todos los presentes marcharon con batucadas hasta la casa de la Familia de Francisco.