Literatura para la ocasión – «El discurso del astrónomo Mulero» de Daniel Moyano

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Foto de Plutarco Schaller para El Independiente

A la voluntad de aquellos que intentan  relativizar la gran victoria popular sobre sobre el proyecto neoliberal,   convirtiéndola  en descreimiento y tristeza, nosotros le oponemos las palabras  de Daniel Moyano. EL DISCURSO DEL ASTRÓNOMO MULERO – Fragmento de la novela “Tres Golpes de Timbal” editado por Carlos Ferreyra

EL DISCURSO DEL ASTRÓNOMO MULERO

 Fragmento de la novela “Tres Golpes de Timbal” de  Daniel Moyano  

He recorrido estas regiones desde el mar a la selva, atravesando las montañas más altas del mundo, he observado a los animales con la misma atención que a las estrellas, vislumbrando la armonía desconocida que los une. El hombre no vive con arreglo a esas verdades puras, porque sufre de un mal sueño. Anda como sonámbulo y la entorpece con pasos extraviados, perdido en una pesadilla que es el sostén del crimen.

El poder es una ilusión monstruosa que interrumpe las relaciones naturales entre las estrellas y los animales y las plantas.

Los que lo tienen, imponen esa ilusión matando, de otra manera no podrían conservarlo. Con sus matanzas van postergando un tiempo de alegrías. Se apropian de las palabras para escribir una historia mentirosa, con hechos que por eludir la sustancia del hombre son ficticios, especie de siembra destinada a la supervivencia de un oficio repugnante a la conciencia de la vida. A esas ficciones nosotros,  oponemos las palabras que usted está usando, para mantenernos en el tiempo hasta que encontremos una instancia de descubrimiento de algo nuevo. A la mentira lujuriosa oponemos una pequeña vida verdadera. Vamos a contar nuestra propia historia, donde la voz de un hombre o un vestido de novia que se lleva el viento valen más que las llamadas hazañas de los fuertes. O una canción, que es el lenguaje incontaminado que usamos en estos pueblos perseguidos para comunicarnos sin peligro.

Por si también lo ha olvidado, sepa que está acabando un siglo terrible. Hay hombres y armas que pueden destruirlo todo, mientras aquí tratamos de reconstruir con palabras un pueblo que ni siquiera está en los mapas.

Es necesario que para entonces todos, hasta la última hormiga de Minas Altas, estemos en palabras salvadoras.

El tiempo que ellos han tardado en apropiarse del mundo nos ha permitido una demora que ha hecho posible hallazgos más vitales, que nos permitirán subsistir en la libertad. En el fin de la ilusión del poder, a ellos los espera la tristeza, donde desaparecerán, la mecánica del mundo es para la alegría. Ellos nunca podrán modificar esa mecánica, ni con las manos, ni con el pensamiento.

No podemos captar la congruencia universal debido a que solamente vemos una cara del universo, del mismo modo que sólo vemos una de la luna, por cuestiones giratorias. Si pudiéramos imaginar al menos la otra cara de esa armazón celeste, desaparecería el crimen y entenderíamos a fondo la vida.

A lo mejor estamos apenas en el comienzo de nuestro tiempo de hombres y nos falte recorrer un tramo más de la distancia para que, en un punto de ese giro, empiece otra Era en armonía con todo lo viviente y no viviente, sin comernos los unos a los otros como los peces. Los asesinos desaparecerán por puras evidencias astronómicas. Discúlpenme si me puse solemne, pero creo que son cuestiones importantes.

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