La despedida de Macri mostró cual es la peor herencia que dejará su gobierno

Foto de Infobae – cobertura de la despedida de Macri

 Sin restarle importancia a la catástrofe social y económica que provocó el macrismo  con sus  medidas,  es necesario tomar conciencia del daño cultural que sobrevivirá a su  derrota.  Por Alejandro Jesús Romero

Que las consecuencias de las políticas de cambiemos  afectan la calidad de vida de millones de argentinxs, es una realidad comprobada. También es una realidad,  el hecho de que una  nueva mayoría se impuso. Sin embargo la remontada de dos millones de votos de “Juntos por el Cambio”,  que les permitió llegar al cuarenta por ciento,  evidencia como se cristalizó  un  avance cultural neo colonizador,  algo que en el acto de despedida se reflejó sin pudor.

El  Frente de Todos,  además de  hacerse cargo de las consecuencias económico- sociales y el endeudamiento,  trabajo que implica prácticamente recomponer el ciclo capitalista en la Argentina,  deberá afrontar el desafío de una oposición que logró re legitimar un piso de aceptación ideológica que resulta difícil de explicar.  

Las mentiras de Macri y  la construcción cultural de la globalización neoliberal sobre la se asentó su proyecto,  le permitió ganar a Cambiemos  en el 2015 por una ventaja mínima. No le alcanzó para repetir en  el 2019; pero si se compara la minoría, irrisoria, a la que favorecieron con sus políticas,   con las pérdidas que le ocasionaron a  las grandes mayorías, el resultado de las elecciones  no se  explica desde la lógica de la representación de clase pues conservaron la adhesión de grandes capas de excluídos.

Una respuesta a mano, y del agrado de  este opinador aficionado,  es la del pedagogo  Paulo Freire,  quien responde las interrogantes del  fenómeno,   desde la psicología. Para el Maestro las consecuencias de una colonización no se agotan con el final de la invasión, pues la imposición cultural del opresor se instala al punto de constituirse en identidad del oprimido. Esto sería una repuesta posible para entender porque  algunos segmentos de la población votan en contra de sus intereses colectivos o individuales. 

La fiesta de despedía de Macri, el presidente que gobernó con una  dictadura mediática judicial e instaló la bicicleta financiera,  mostró al  sector más recalcitrante de sus adherentes.  La prensa corporativa reflejó la convocatoria como el legítimo acto de despedida de un gobierno democrático.  Es el relato  que  “Juntos por el Cambio” empezó a construir luego de las PASO, como una forma de organizar el repliegue ante  la inminente derrota.  En esa plaza de despedida no faltaron personas que pese a haber sido desplazas, asistieron a respaldar al presidente.  

En la humilde opinión de quien escribe, el gobierno de los ceos se va, habiendo superado su  piso de legitimidad  ideológica. En otras palabras han logrado instalar  un relato  a prueba de la realidad. Una mirada de la sociedad  con el cual  algunos sectores de la población se siguen identificando, pese a haber sido desfavorecidos  por las políticas de quien los representó.

La famosa grieta existió y existe porque existen básicamente dos lugares desde donde pararse ante los problemas de la  sociedad, el inclusivo y el  exclusivo. El avance cultural neo-colonizador que se refleja  tras la victoria del Frente de Alberto y Cristina,   pasa por percibir que  estos sectores de excluidos en su mayoría de las capas medias,   votaron a su opresor. Al parecer  permanecen impermeables a la realidad y serán de movida el núcleo ideológico de la oposición que se viene, la cual seguirá contando con el poder de fuego en los medios y posiciones dentro de todas las órbitas del Estado.

La idea con esta nota no es desalentar o tirar una pálida,  en medio de la gran victoria obtenida;  sino más bien poner sobre la mesa un fenómeno que no debemos perder de vista. Lejos de desmotivarnos,  la  historia de emancipación de los pueblos nos dicta que debemos trabajar los anticuerpos necesarios para sostener la ventaja obtenida.

El pedagogo Simón Rodríguez, maestro de Simón Bolívar decía: “o inventamos o herramos” y la frase parece oportuna para este momento.  A las tareas inmediatas para poner de pie el país,  deberemos sumarle nuevas iniciativas políticas para afrontar el problema de la hegemonía cultural;  que es la gran disputa  que  atraviesa a nuestro país y el mundo.

Alejandro Jesús Romero,  de El Tala  Comunicación Popular

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