El Tinkunaco y los nuevos tiempos de la Argentina y La Rioja

Por Delfor Pocho Brizuela – El Tinkunaco, más allá de análisis históricos, antropológicos, arqueológicos y de otras disciplinas, siempre útiles y enriquecedores para la necesaria y buena discusión ideológica y democrática, es un acontecimiento vivido intensamente por el pueblo desde su identidad más profunda.

El Tinkunaco es un símbolo que sintetiza sentidos, deseos y valores que hay que desentrañar, releer e interpretar en cada momento histórico para que el acontecimiento se vuelva mensaje y tarea para el presente.

Angelelli, con su mirada honda, sabia y profética decía en los albores de la década del 70:

«En cada Tinkunaco nos manifestamos como somos: lo que hemos logrado como pueblo y lo que aún nos falta. El canto lleno de esperanza y a la vez dolorido en la caja del Inca, es un grito que cada año se repite urgiéndonos a tomar conciencia de que aún nos falta caminar mucho para lograr el verdadero encuentro entre todos. El Tinkunaco es un grito de esperanza; un llamado a celebrar la vida todos juntos, porque sentimos la necesidad de mayor fraternidad, de mayor justicia, de mayor igualdad como hijos de un mismo Padre que está en los cielos.»

«En el Tinkunaco…. tiene sentido,………..la lucha por lograr  una vida más humana y digna para todos. Aqui tiene sentido el clamor de los pobres, el esfuerzo  por cambiar su dolor en felicidad, su tristeza en alegría, su rancho en casa digna, sus manos sin poderlas emplear en manos que construyan y trabajen….»

Enrique Angelelli – Obispo de La Rioja año 1971

Angelelli nos da la clave y el lugar del tinkunaco como experiencia de unidad. Es la unidad que se construye desde los oprimidos y no la que imponen los opresores. Es la fraternidad y solidaridad desde los más pobres y empobrecidos y no desde los grupos del poder económico concentrado. Es la decisión politica de comenzar desde abajo, sin esperar ‘derrames» y beneficencia, sino proponiéndo distribución y solidaridad efectiva.

En este camino y con esta lógica, del Tinkunaco, a pesar de las enormes dificultades , están el gobierno de Fernández- Fernández y el de Quintela- López. Por eso, en este tiempo, el Tinkunaco, no tiene el sabor agrio del ajuste y el despojo neoliberal, sino el sabor y el latido alegre de la esperanza.

Por Delfor » Pocho» Brizuela

Dejar respuesta

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí