Opinión – Por Eduardo Varas: «La autonomía está íntimamente ligada a la acuñación de moneda»

Eduardo Varas, director de Letras y Bibliotecas del Archivo Histórico, se refirió a la conmemoración del Bicentenario de la Autonomía Riojana. Hizo referencia a Quiroga, la composición de la historia de la provincia y su aporte a la conformación de la Nación. Las disputas familiares, la división de poder, la negligencia de quienes tomaron decisiones y la visión del “Tigre de Los Llanos” para acuñar moneda.

Sobre la acuñación de monedas, Varas hizo hincapié y se refirió a la conformación del país y demás avatares políticos que podrían haber resultado como una gran fortaleza que se diluyó en el tiempo por intereses disímiles, que casi siempre provenían desde Buenos Aires.

Explicó en contacto con Medios El Independiente, que “La Rioja es una de las provincias fundantes de lo que fue en ese momento, a partir de 1810, las Provincias Unidas del Río de La Plata, y además es una de las 14 provincias que integraban ese territorio, que actualmente es la República Argentina”.

Indicó Varas que “se dio la autonomía provincial en un primer momento hacia 1815 con la preponderancia de una familia, la familia Brizuela y Doria, que plantea la primera autonomía con respecto a Córdoba y con respecto a la intervención o influencia de Artigas. Córdoba tenía en 1815 un cambio de gobierno donde José Javier Díaz, con influencia de Artigas, reemplaza a Francisco Ortiz de Ocampo, el general riojano”.

Amplió que “la familia de Ramón Brizuela y Doria declara una primera autonomía de La Rioja, que luego va a ser depuesta por otra familia llamada Villafañe, con lo que se vuelve a la dependencia de Córdoba hacia el año 1816. En 1817, el Congreso de Tucumán interviene por influencia de Castro Barros que era el diputado riojano, enviando un comisionado llamado Alejandro Heredia que de alguna manera va a deponer a Brizuela y Doria en el cargo de gobernador, pero manteniendo la dependencia de Córdoba”.

“En 1817 se da lo que se conoce como la expedición auxiliadora Zelada-Dávila. El gobernador en ese momento Benito Martínez, a instancias de José de San Martín, convoca a Nicolás Dávila y por influencia de Belgrano se convoca a Zelada, para realizar la expedición auxiliadora al Ejército de Los Andes, por el paso de Zapallar y de Comecaballos, por la provincia de La Rioja y la toma de Copiapó”, describió Varas.

Recordó que “en 1819, el Congreso de Tucumán del 16’, que en el 17’ se había trasladado a Buenos Aires, sanciona en el 19’ la Constitución Unitaria”. “Esa constitución –sostuvo Varas– es rechazada por las provincias, especialmente las provincias del litoral, influenciadas por Artigas; también Entre Ríos con Ramírez y Santa Fe con Estanislao López. Santa Fe declara la autonomía de Buenos Aires, que tenía un directorio que en ese momento encabezaba Rondeau, que en 1820 sufre un gran desgaste por el motín de Arequito”.

Autonomía riojana

Detalló que “el motín de Arequito fue una sublevación en la provincia de Santa Fe, de los soldados del Ejército del Norte que venían con Belgrano en auxilio de Rondeau, pero se sublevan por influencia de Bustos, Heredia y de Paz; del motín de Arequito surge la autonomía de Córdoba. Eso fue el 8 de enero de 1820. Ya el 24 de enero de 1820, por influencia de Francisco Ortiz de Ocampo, se desarrolla en La Rioja un Cabildo Abierto, que depondrá al gobernador de ese momento que era Gregorio González”.

Puntualizó Varas que “ese Cabildo Abierto se hace cargo del interinato hasta el primero de marzo, cuando se sanciona la autonomía de La Rioja y se elige al primer gobernador. Ya es la autonomía definitiva, con Francisco Antonio Ortiz de Ocampo como gobernador en una asamblea. Hay que recordar en este proceso de autonomías provinciales, el contexto nacional, lo que hoy es la República Argentina, era comandada por un Director Supremo que primero fue Posadas, luego Juan Martín de Pueyrredón y finalmente Rondeau”.

“El Director Supremo –continuó Varas– era quien organizaba los dos ejércitos que tenían las Provincias Unidas del Río de La Plata: el Ejército de los Andes, comandado por San Martín, y el Ejército del Norte al frente de Manuel Belgrano, eso sostenía el directorio. Ahora bien, el motín de Arequito y la batalla de Cepeda, también el 1 de febrero de 1820, donde los caudillos de Entre Ríos y Santa Fe, Ramírez y López, influenciados por Artigas, quien era un caudillo Federal pero del Uruguay, dieron vida a lo que se dio en llamar el Federalismo del Litoral”.

Precisó que “también existió el federalismo del interior del país, que después comanda Facundo Quiroga. El desgaste profundo que sufre el directorio por las batallas de Arequito y Cepeda dan lugar a las autonomías provinciales de Santa fe, Entre Ríos, Córdoba, y con La Rioja, ya en 1820, se sumarán otras provincias como ser San Juan, San Luis, Santiago del Estero, que justamente también conmemora los 200 años de autonomía provincial”.

Acuñando futuro

“Es muy importante este dato porque los dos hechos, es decir la autonomía y la acuñación de moneda, se imbrican en forma muy consistente para decir que La Rioja era verdaderamente autónoma. La Rioja acuñaba moneda de oro, en una seca de Chilecito en principio”, graficó Varas.

“En 1823 hay un problema entre los Dávila y Facundo Quiroga, en lo que es ahora la terminal nueva de La Rioja, que se llamó la “Batalla del Puesto”, se baten a duelo el hermano de Nicolás, Miguel Dávila, con Facundo Quiroga. El Tigre de Los Llanos gana esa batalla y toma el poder de la provincia”, especificó Varas y agregó que “es él quien trasladó la seca, desde Chilecito a la Capital, es decir la Casa de Moneda. Se acuñó en lo que hoy son las instalaciones del ex Colegio Nacional hasta 1828, cuando Facundo Quiroga, después del asesinato de Dorrego, ingresa de lleno en la Guerra Civil Argentina y deja un poco de lado la cuestión de La Rioja, encargándosela al ‘Zarco’ Brizuela”.

“La influencia de Facundo fue notable y eso es lo que queremos destacar. La autonomía está íntimamente ligada a la acuñación de moneda. Moneda de oro, que tuvo en la mente de Facundo un gran estadista. Él pensaba que la moneda era la garantía de que La Rioja progrese y fuese en efecto una provincia autónoma”, aseguró.

Globalización

En este sentido, Varas explicó que “La Rioja es una provincia autónoma, porque tiene constitución y un poder descentralizado que se divide en tres funciones: Ejecutiva, Legislativa y Judicial. Tiene la forma de una provincia autónoma como todas las provincias de la República Argentina, pero depende de forma importante de los recursos nacionales, es decir que no tiene autarquía, que es otro concepto distinto”.

“Es parte de un desarrollo histórico –agregó– y de alguna manera el objetivo a largo plazo es aminorar esa dependencia y buscar el desarrollo sustentable de la provincia. La Rioja tuvo un momento de auge en el siglo 19 que fue devastada por las guerras civiles. Esas guerras fueron muy cruentas hasta que se sancionó la Constitución. La Rioja sufrió mucho y entregó a sus caudillos como Juan Facundo Quiroga y Angel Vicente Peñaloza, y también Felipe Varela, aunque era catamarqueño, y tuvo mucho desarrollo en la localidad de Guandacol”.

“La Rioja, a pesar de ser una provincia pequeña en cuanto a número de habitantes y la superficie, fue una provincia que tuvo una impronta y una preeminencia destacada en la organización nacional del siglo 19” sintetizó Varas.

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