Editorial – No nos dejemos robar la buena onda

Hay que estar prevenidos y no solo del virus, sino también de aquellos que quieren robarnos  la  capacidad de percibirnos como parte de una sociedad, y  hacer de cada unx,  una usina de odio incapaz de actuar más allá de la propia. Vale esta advertencia para no caer en la tentación de consumir la información chatarra de  medios que trabajan para los intereses de las corporaciones; pero tampoco en el aquellos  que operan para posicionar  políticamente a algún sector, por encima de los intereses de las mayorías. Por El Tala Comunicación Popular Foto Walter Salas

Hoy fue un día a donde la logística del Estado  se puso a prueba para sortear un cuello de botella;  una encrucijada que se plantea  en el contexto excepcional de las medidas que implican la prevención del coronavirus. Este viernes la demanda de cobro de lxs beneficiarios de AUH,  jubilaciones y las asignaciones especiales por autoaislamiento,  superó la capacidad de pago por ventanilla de las entidades bancarias y fue necesario reprogramar. Se  agregaron al cronograma los días del fin de semana y se decidió  implementar  dos turnos;  se sumaron  lugares de cobro por ventanilla y se distribuyó la concurrencia por número de terminación de de DNI. Para esto hizo falta articular con diferentes actores y organismos del propio Estado, porque éste último es central, pero  no es el único actor  que forma parte de la sociedad.  

Son muchos los   actores que  componen  el tejido social del que finalmente formamos parte todxs.  Hay bancos, empresas, sindicatos, medios,  clubes, asociaciones civiles  etc. Todos  cumplen su función,  u ocupan un  lugar en el entramado social para actuar o accionar en tal o cual cosa.  Y si juzgamos teniendo en cuenta esto,  nos daremos cuenta que este  Gobierno al frente del Estado, como organizador y garante de derechos, en este contexto  excepcional,  vine actuando de manera honrosa y sobre todo con buena voluntad.  

Si no logramos actuar y apoyar la unidad política,  estaremos actuando en contra de nuestros propios intereses. Si no somos críticos en esto y permitimos que nos roben  el sentido social, estaremos restándole a nuestro gobierno,  o si quieren a un gobierno que se encuentra en las antípodas del neoliberalismo. Si perdemos de vista que el gobierno que tenemos  afronta hoy más que nunca, en plena pandemia,   la herencia de desguace del Estado y el  crecimiento de la pobreza y el hambre, provocada por uno que no solo era neoliberal, sino que además era pro imperialista, estaremos actuando en contra de nosotros mismos.  Estaremos dándole fuerza a un sector poderoso,   que pese a haber perdido el  control del Estado, aún sigue manejando algunos hilos dentro de él; y que además cuenta, siempre contó  con el poder de fuego de sus medios,  que en ningún momento dejaron  de bombardearnos con información sesgada su la lógica de exclusión.  

Si logramos sacarnos el velo que nos pone la industria cultural de las corporaciones  y ver mas allá de lo que nos ofrecen, nos daremos cuenta de lo  patético que son, estos y también la carroña mediática local que se acopla para  instalar  la sensación de caos y desanimo. Hoy por ejemplo reflejando por horas las filas de personas para ingresar a un banco. En fin actuando  siempre sobre  el mismo carril de las corporaciones para las que  trabajan.   Intentan desmerecer el trabajo del gobierno y relativizar el rol del Estado,  aún en momentos tan delicados como este.  

Pueden fallar muchas cosas en esto de prevenir el coronavirus, pero si apoyamos a un gobierno que prioriza la vida;  si nos pensamos como parte de un todo, si vemos el amor en el prójimo como la mejor posibilidad, seguro estaremos mejor que  con las inexistente o falsas propuestas que buscan instalar estos poderes que responden a la exclusión y ven en la muerte una posibilidad para seguir enriqueciéndose.

Por último, y a modo de dato sanitario, siempre tener en cuenta que  si todos los dispositivos fallan, y se producen situaciones como las de hoy con las colas, donde  se desbordó la capacidad de respuesta a una demanda; siempre queda  una última y principal  línea de defensa, que es  la distancia entre persona y persona, de dos metros y el uso de barbijos o pañuelos,  para impedir  la emisión y el contacto con  partículas de saliva o mucosa, así como el alcohol o el lavado de manos. Pero nunca,  nunca desmerecer a quien quiere  cuidarte. A la mala leche, ni cabida!.

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