Apuntes al final del Viernes Santo – Por Pocho Brizuela

Por Delfor Pocho Brizuela – La cruz es crimen, es tortura, es muerte. En el caso de Jesús, es consecuencia de decisiones del poder religioso- Anás y Caifás– y del poder politico-el procurador romano Poncio Pilato- aliados y cómplices.

Jesús interpelaba la lógica de ambos poderes: Desprecio de la libertad, de la solidaridad, de la justicia, de la igualdad. Por eso hay que aniquilarlo, borrarlo del mapa y amedrentar al que se atreva a algo similar.

Jesús no afloja negociar su dignidad y la verdad del proyecto.
El amor no es «zonzo», ni débil, ni vacilante.
El amor tiene miedo, pero mas tiene fidelidad. Porque el amor es más fuerte.

Jesús resiste, abrazando la causa hasta el extremo. No lo quiebra la violencia del odio que inspira al poder dominación.

Su entereza muestra el camino: las convicciones no se rifan,ni sobornan. Se sostienen aunque se pierda

Su decisión de asumir ser victima de la injusticia, lo identifica con la copiosa lista de victimas de la historia humana de sistemas y victimarios que siembran indignidad, Injusticia, dolor, tortura, asesinato, muerte.

En ellxs estuvo, está y estará el Jesús crucificado, hermano solidario y consecuente hasta el fin.

El y lxs asesinxs desarmonizan la naturaleza. Son los crucificadorxs.

El crucificado Jesús, junto a todxs los crucificadxs siembran el sueño de la humanidad nueva sin ataduras, sin injusticias y sin muerte: Es lo que vale, si hacemos causa común y le ponemos cuerpo y alma.

Pocho Brizuela

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