Hace 101 años, alumbraba la semilla de un amor revolucionario.

Bautizada de Eva y de pueblo. Con vigor rebelde e insolente, frente a la naturalización de la injusticia y el desprecio. Por Delfor «Pocho» Brizuela

Solidaria y tierna, con sus predilectos descamisados.

Trasnochada de sensibilidad en incansables jornadas, respondiendo una a una la cantidad inmensa de correspondencia, y dando respuesta a todos y todas: un tratamiento, un remedio, un trabajo para el hijo de una madre viuda, una bici para chicxs de escuelas rurales, una pelota de cuero, un autito o una muñeca, la máquina de coser o herramientas de trabajo. A todxs la ternura sin mancha y la mano compañera.

El gesto simple y concreto, no le impedia ver el bosque de transformaciones, que urgian, para atacar en sus causas los males de la desigualdad y la pobreza, y alli su voluntad se convertia en acero, para organizar a la clase obrera e impulsar las leyes y estructuras, que reconozcan derechos y devuelvan dignidad y humanismo.

Gracias a la Vida que engendraste a Eva, la viviente, que sacudió a la Patria del adormecimiento y la indolencia, para despertarla a la revolución de los humildes y el albear de la justicia social, tantas veces negada y ahora conquistada, con rostro y vigor femenino.


La 20

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