Literatura – El tren de los milagros

Por Hugo Miguel Doliani – Relato IV – La locomotora inmóvil, paralizada en la Plaza de la Vieja Estación. El humo del vapor ausente, solo fue una foto sepia, resabio de aquella película con el color de la gente en el andén. Ni un solo pañuelo más, pero quedaron mil sueños. Algunos de ellos subieron por la Rivadavia (con perdón de la palabra) para hacer un alto, ahycito nomás. Papagrande, un arco donde se atajaban mil sueños, un verdadero filtro de lo posible en charlas sencillas, y de las otras.

El pasado parecía colgar de sus paredes de ladrillos, entre exquisitos vinos y productos del lugar. Los clientes pasaban no sin advertir ese pasado memorioso y memorable y, de refilón, el viejo mesón y sus variado habitués que charlaban y charlaban, cerveza, picada y cualquier tema que se disparaba como “sin querer queriendo”, diría El Chavo.

RQ en ese momento estaba en el llano, había terminado su mandato de 12 años como Intendente de la Capital, pero no lo parecía, las narices de los transeúntes como distraídamente se pegaban al vidrio del ventanal, para mi parecer tanguero pegaban “sus ñatas contra el vidrio” para verlo, sonrisa mediante, al mismo Ricardo, aunque también era otro Quintela. El carisma era el mismo, el estadista crecía.

Hablábamos de sectores, en realidad del nuestro y dábamos vueltas en cómo podíamos hacer para superarnos. Hablamos y especulamos en cómo anular a los otros, dado que siempre se unían para alejarnos de la centralidad del poder.

Se desdibujó la sonrisa, su mirada, profunda y a los ojos de cada uno, preanunció un reto o una advertencia. Era su forma de hacer política, cuando una mirada no alcanzaba, era su palabra.
– Si creemos que por ser quintelistas somos los mejores, nos equivocamos. Para que nos vean como los mejores, tenemos que demostrarlo y serlo, sin soberbia, con la humildad en el corazón, con solidaridad, con generosidad y con la fuerza de los hechos. Para eso tenemos que abrirnos porque somos peronistas y en todos los sectores hay compañeros valiosos. Seremos mejores si somos capaces de construir la unidad, sector con sector, porque es el peronismo lo que tenemos que reconstruir entre todos. Ustedes hablan de “quintelismo” y me enorgullece, pero prefiero hablar de peronismo, porque así, entonces, podemos empezar a hablar de algo más amplio para La Rioja que solo un sector, valioso por cierto, pero que nos falta ser mayoría y solos no lo seremos. Salgamos a militar peronismo, rescatemos banderas y valores que parecen olvidados y vayamos para que aquel peronismo de los días felices, pueda volver a ser. Hay mucho por hacer, mucho por aprender y mucho para persuadir.

Todos escuchamos en silencio, era una lección repetida que iba entrando en nuestra mesa que, de a pequeños grupos, agrandaba la utopía de nuestros sueños para avizorarlos como la meta a cumplir.

Me quedó la imagen de la locomotora quieta, que solo podría arrastrar al tren de los milagros y, no sé por qué justo esa noche, me pareció que la negra locomotora comenzaba a dar bocanadas de humo. ¿Comenzaría a rodar?…me fui a dormir pensando que los milagros existen. Pero esa es otra historia…(CONTINUARÁ).
HD

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