Los protocolos de seguridad, una guía para la sociedad en la nueva normalidad

Cristina Maldonado es ingeniera, especialista en Seguridad e Higiene en el Trabajo, actualmente se desempeña como consultora externa del COE, Comité Operativo de Emergencia, liderando  un equipo de trabajo técnico. Está dedicada a la realización de los protocolos de seguridad o guías que se implementan en diferentes áreas de la sociedad en el marco de la pandemia del coronavirus.

Maldonado explicó que para trabajar los protocolos de seguridad en la provincia “se tomaron lineamientos de organismos internacionales y se tuvo como guía lo desarrollado a nivel nacional”. En ese sentido, explicó que “nosotros armamos un primer documento que también es construido con un protocolo que pueden haber desarrollado algunas instituciones. Lo primordial es lograr un consenso en la guía de cómo se va a implementar.

Este es un trabajo previo que lleva tiempo y lo hemos realizado con distintos organismos o representantes de cada uno de los sectores”.

Asimismo, destacó que “las guías además de ser consensuadas, son confeccionadas y revisadas por miembros del Comité Operativo donde se cuenta con voces de distintos profesiones como epidemiólogos o médicos que también hacen su aporte”. En el equipo de COE trabajan mancomunadamente con los doctores Ariel Cejas  Mariño y Emiliano Schindler. 

Sobre las características que tienen los protocolos o guías, la profesional indicó que “nuestra intención al elaborar una guía, es mantener una coherencia en los puntos básicos que identificamos como prevención para el Covid 19. Es sustentar una buena práctica, lo que queremos es que un miembro de la comunidad que asista a una consulta médica, a una peluquería o playa de estacionamiento, pueda esperar lo mismo, es decir la misma metodología de cuidado y que sea un aporte a la nueva normalidad”.

La mejora continua

La profesional destacó que “los protocolos se basan en una mejora continua, tenemos que revisarlo, chequearlo y reconocer si hay oportunidades de mejora. Esto vuelve a quedar plasmado en el documento. Lo que se hace es publicar la versión cero en la página del gobierno y a medida que empiezan a utilizarse, si tenemos una devolución u oportunidad de alimentar la guía, esas opiniones son consideradas y generan una nueva versión. Al final del documento se agrega una tabla de revisiones para el que quiera tener una versión actualizada pueda revisar qué cambió entre una y otra. Esta es una práctica común en muchísimas empresas que tienen implementado un sistema de gestión de la documentación“.

Dijo que “constantemente estamos monitoreando nuevos datos o investigaciones que puedan surgir de la enfermedad que sabemos que es algo nuevo y que puede ir cambiando, esto también se agrega a los protocolos ya realizados”.

Respecto a la experiencia de campo, comentó que “de todas las medidas que se tomaron hicimos una validación para ver si es viable y práctico. Hay puntos que sin duda debemos considerarlos y siempre tratamos de encontrar la alternativa para que todo el mundo pueda acceder, haciendo foco en el comportamiento de las personas que es lo que se debe reaprender en este contexto”.

Por último, destacó que “la prevención es una construcción colectiva, mucho más en este contexto en que la responsabilidad tiene que ser de todos. Tener un documento que nos ayude a aunar criterios es importante. Hay que mantener la apertura porque el contexto es cambiante y la guía tiene que ser una herramienta retroalimentada por los usuarios”.

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