La Diócesis de La Rioja celebró el Centenario de la Pontificia Aureolización de la imagen de San Nicolás de Bari

La Iglesia Catedral riojana se vistió de fiesta, en el cuarto día de novena durante las festividades de invierno en honor a San Nicolás de Bari. Rememorando el hecho histórico, de los 100 años de la Aureolización de la imagen del santo patrono. Monseñor Braida presidió presidió la celebración junto a sacerdotes de la diócesis. Estuvieron también presentes autoridades gubernamentales.

Con el lema “Cristo Vivo, Corona de los Santos”, Con María del Valle, madre del pueblo, y San Nicolás, amigo de los pobres, seamos santos de este tiempo. Se desarrolló en la tarde del lunes el cuatro día de novena, donde Monseñor Dante Braida, junto a los Sacerdotes de los decanatos San Nicolás y San Francisco, presidieron la Santa Eucaristía.

Participaron el Gobernador Ricardo Quintela y la Vicegobernadora Florencia López. También la Intendenta del departamento Capital, Inés Brizuela; concejales y miembros del Gabinete Municipal.

La Pontificia Aureolización de la imagen de San Nicolás es un hecho histórico que aconteció en 1920, por un pedido del Monseñor Abel Bazán y Bustos, obispo foráneo de La Rioja, al papá Pio X, en reconocimiento a la fe y devoción que el pueblo riojano demostraba a la imagen milagrosa.
La celebración contó con la presencia de fieles que respetando el distanciamiento social se acercaron a vivir la celebración de la Eucaristía con profundo fervor y devoción al patrono San Nicolás.

La santa misa fue transmitida por la señal de Canal 9 y FM La Torre, con el objetivo de llegar a todos los hogares riojanos, especialmente en el contexto de pandemia que hoy asecha a la sociedad.

En el ingreso al santuario San Nicolás, trabajaron personal de COE y servidores de San Nicolas, quienes controlaban y brindaban a los fieles elemento de higiene para el cuidado de todos los presentes, además se encuentra en la entrada de la Iglesia una cabina sanitizante para reforzar y garantizar las medidas de bioseguridad para todos los presentes.

Monseñor Dante Braida, compartió en su homilía el mensaje para los fieles presentes y para quienes desde sus hogares se sumaban a la señal emitida por los canales de comunicación, pidiendo especial intercesión en sus oraciones ante la aflicción por el dolor de los enfermos y las necesidades manifestadas ante la pandemia por el Covid-19 especialmente por el rebrote de la enfermedad que vive la provincia.

Durante su mensaje, el obispo hizo referencia en primera instancias al evangelio y expresó que “De ese Evangelio se alimentó san Nicolás junto a su familia y a su comunidad. De ese Evangelio de Cristo muerto y resucitado que conoció en la Iglesia se enamoró y lo siguió dando testimonio de él de muchas maneras: en su vida de oración, en las persecuciones que sufrió, en la búsqueda de la unidad en la Iglesia, en la misión de llevar su Evangelio a todos, en el interceder y ayudar a los necesitados durante su vida y también luego de su muerte, ya que son numerosos los ejemplos o milagros que se atestiguan. Y esto también aquí en nuestra tierra”.

Además manifestó el deseo de compartir y mantener latente el valor de la santidad que San Nicolás supo manifestar con el paso de los años a todo el pueblo riojano “Con toda firmeza tenemos que decir que la mejor aureola de un Santo es que sus devotos conozcan y sigan fielmente a Jesucristo y testimonien en su vida cotidiana si inmenso amor por todo lo creado, pero especialmente por cada persona que habita junto a nosotros y en este mundo. Y cuanto más pequeña y frágil sea esa vida más tiene que ser objeto de nuestro amor”.

El obispo riojano también invitó a la iglesia a hacerse eco y promotora de valores, a fin de que cada ciudadano lo asuma con responsabilidad y compromiso social, buscando cada día el bienestar de todos los civiles. “Hoy Pedro es el Papa Francisco que nos invita a trabajar por la unidad en la Iglesia y en el mundo y porque el Evangelio sea conocido y seguido por todos como fuente de vida, de justicia, verdad y amor”.

“El Centenario de la Aureolización -mencionó- es un acontecimiento donde el pueblo riojano y la iglesia toda está llamada a vivir dicha propuesta evangelizadora la cual es clara, alentadora y comprometida. “Una Iglesia que sea “hospital de campaña” para recibir a todos los que hoy están heridos por distintos motivos. Una Iglesia donde cada uno encuentra su lugar y vive su misión con alegría, respondiendo juntos al envío de Jesús “Vayan y hagan que todos los pueblos sean mis discípulos..”

El prelado también instó a trabajar en unidad en este tiempo de cuarentena, asumiendo todos la responsabilidad y el compromiso social para cuidar uno de otros, asumiendo nuevas normativas, y buscando consensos. “Trabajar por la unidad siempre implica un despojo de sí mismo para poder escuchar y comprender el lugar del otro. Para encontrar respuestas superadoras a los problemas. Requiere que juntos busquemos el bien común, el bien de todo el pueblo. Y que juntos demos lo mejor de nosotros, y más aún de lo que podemos, para lograr estos objetivos. Esto es para todos, pero se tiene que ver de un modo más claro y patente en quienes tenemos una responsabilidad como autoridad o como dirigentes sociales”, expresó.

Por último, se despidió pidiendo la intersección de San Nicolás, los Mártires riojanos y la Virgen del Valle para que “nos animen a recorrer el camino de santidad para el cual Dios nos ha creado. Nuestro Buen Dios nos bendiga abundantemente”.

Solemne Aureolización

Luego de la Comunión, se vivió el momento central de la solemne festividad donde la iglesia riojana rememoró la Pontificia Aureolización de la imagen de San Nicolás de Bari ocurrida en 1920.

Monseñor Braida, bendijo la aureola, con profundo silencio la presento al pueblo riojano, y se dirigió hacia la imagen de San Nicolás para coronarla nuevamente.

Este momento fue acompañado por la entonación del himno a San Nicolás, que fue entonado con profundo fervor por todos los presentes

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