ACERCA DE LA IDEA DE REVOLUCIÓN

Por Juan Argeo Rojo – Para comenzar, citaremos una opinión del Dr. Joaquín Víctor González, quien afirma: “Es precisamente la forma de gobierno que se ha llamado americana las más alta expresión del derecho político, por cuanto concilia con el instinto progresivo o revolucionario de los pueblos, la superior y vital necesidad del orden y de la paz; de manera que el mecanismo del Estado y la sociedad constituyen una revolución perpetua, una revolución armónica y trascendental en que todos los individuos tienen parte, todas las inteligencias un rol, todos los partidos una satisfacción de sus aspiraciones; forma asimismo una corriente continuada de ideas que impiden el estacionamiento siquiera sea de un instante, y la inacción siquiera sea de la clase más insignificante del pueblo; como las corrientes submarinas que mantienen en perpetuo movimiento las aguas del océano, aquéllas renuevan diariamente el alma de la sociedad, impidiendo la formación del hielo que atrofiaría la vida y paralizaría el curso de la savia en todo el organismo”.

Recordemos que en 1930 la Corte Suprema legalizó los golpes de estado, desconociendo la opinión de Joaquín V. González.

UN PUNTO DE PARTIDA

Como todos sabemos, la pandemia es un hecho mundialmente grave, pero también son graves los llamados GOLPES BLANDOS como los producidos en los gobiernos de Menem y Macri. Se trata de una nueva estrategia del neofascismo, por lo que siento la necesidad de alertar a la sociedad en su conjunto a recuperar la subjetividad como una forma de encauzar los valores relacionados con la justicia, la igualdad de posibilidades y la libertad.

Cuando pensamos en casos de enriquecimiento ilegítimo de algunos funcionarios públicos que engendran la pobreza que inunda los alrededores de la ciudad, traemos a colación la noción de justicia que enseña Sánchez Viamonte en su obra “Los problemas de la Libertad”, sosteniendo que toda función de gobierno es un servicio público y después de la libertad ninguna es más importante que la justicia, que no puede reducirse en nuestro tiempo al viejo aforismo romano de DAR A CADA UNO LO SUYO, SIN AVERIGUAR ANTES SI CADA UNO TIENE LO SUYO Y EN CASO DE TENERLO, SI LEGITIMAMENTE LE CORRESPONDE.

Nunca debemos olvidar que hemos nacido de una revolución producida por los patriotas que en 1810 decidieron sustituir a la SOBERANÍA MONÁRQUICA por la SOBERNANÍA POPULAR. Este hecho fue una verdadera revolución ya que no se trató de un simple cambio de nombres y funciones, sino de un cambio de estructuras en lo político, en lo jurídico y en lo económico.

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