#AngelelliVive – Cómo nació la canción “Hay que seguir andando nomas”?

Por El Padre Carlos Saracini – Hay frases que condensan tanta, tanta vida… Frases que trascienden las coordenadas del tiempo y del espacio. En estos días estamos viviendo el Juicio de nuestro querido Enrique Angelelli (Obispo de La Rioja del 68 al 4 de agosto de 1976), suena aun con más intensidad aquel: “Hay que seguir andando, nomas” del Pelado.

Me pidieron una nota para el Instituto Espacio para la Memoria (IEM) y después de escribir sobre Angelelli, me vinieron las ganas de contarles cómo nació la canción: “Hay que seguir andando”. También hace un par de meses atrás estuve en el encuentro Nacional de CEB en Quilmes y ahí pude comprobar una vez más que esta canción es un Himno para esta manera de ser Iglesia.

Si la contemplo a la distancia, 23 años después, creo que es la síntesis de tres espiritualidades. Me explico:

Mi espiritualidad pasionista: Mi hermano Guillo, el 16 de octubre de 1989… después de 81 días de pasar de coma 1 a coma 4… de estar lúcido y de estar inconsciente… vivió su Pascua (falleció) con 24 años. Un accidente con la moto en la madrugada del 22 de julio, un golpe muy fuerte en su cabeza. Habíamos podido vivir 24 años muy intensos aprendiendo a ser hermanos… así como con Alfredo, Mandy, Cuchi, Hugo y Michi (mis otros cinco hermanos) junto a papá y mamá. Yo ya estaba estudiando la teología, en Córdoba.

Había que atravesar el duelo… metabolizar esta pérdida… ir descubriendo “la pascua” en medio de esta muerte. Por eso dice la canción: Muchos no están, hermano mío y el corazón siente el vacío las lágrimas corren el rostro ellos están junto a nosotros. Por el dolor, la voz callada que nos golpea, que nos aplasta. Resiste el hombre que está enjaulado resiste el pueblo acribillado.

El espíritu de un tiempo… En estas estrofas se mezcla “lo personal y lo colectivo”, porque en esa primavera del 89 eran los tiempos de “la revolución productiva”, “el plan BB”, “los indultos a los genocidas” y mucho, mucho más. Tiempos de mucha hipocresía. Por eso brota: Nos duele amigo hasta los huesos y se endurecen nuestras entrañas por la injusticia, la cobardía nos va invadiendo la hipocresía. Hay tanta bronca acumulada tanta traición disimulada que se nos cierran hasta las manos y el desencanto nos va aquietando La espiritualidad de Angelelli y esta manera de ser Iglesia…

Los estudiantes pasionistas, junto con Bernardo cp y Eugenio cp fuimos a La Rioja capital para encontrarnos con la Iglesia de Angelelli, en tiempos del Tinkunako, 31 de diciembre de 1985 y 1º de enero 1986. Nos quedamos unos días y tuvimos la posibilidad de escuchar muchos testimonios. La familia donde me aloje amaba al Pelado. Además, durante todo el otoño e invierno de ese año nos preparamos junto con los que estudiábamos en el CEFyT (Centro de estudios filosóficos y teológicos -Córdoba Capital) para participar en los 10 años del martirio de Angelelli, el 4 de agosto de 1986. Su espiritualidad se me fue metiendo en mi espíritu, sus poemas, junto con esta espiritualidad pasionista y… así siento que van naciendo estas convicciones: Que no se cieguen nuestras miradas que nuestra historia no está cerrada. Son nuestro llanto nuestra alegría semilla abierta de nueva vida. Al hombre nuevo Dios va creando con nuestro barro lo va engendrando. Jesús camina a nuestro lado no tengas miedo suma tu mano.

Su Espíritu sigue impulsando a este pueblo Crucificado el pueblo libre será posible muchos testigos hoy nos lo dicen: Angelelli, Oscar Romero, Carlos Mugica, mil compañeros su sangre canta en nuestras cuerdas este es el tiempo del Hombre Nuevo. Ahora vuelvo al tiempo del nacimiento de la canción, otoño del 90. En abril del 90, un Maestro de la Vida, Aldo, me propuso que me vaya un par de días de retiro. Decidí ir a un lugar que se llama “la Puerta” a unos pocos km. de Colonia Caroya (mi casa). Me dio una sola consigna: “Por qué no te vas unos días de retiro y le escribís una carta a tu hermano Guillo, lo que sientas”. Así lo hice.

El último día, cuando volvía de haber compartido la mesa con una familia, mientras caminaba en un día gris me brotó desde adentro, con música y todo: “Hay que seguir andando, nomas”… así como lo cantamos ahora. Y cuando llegué a la capilla, me empezaron a brotar las otras estrofas, que ya les conté. No sabía que estaba dando a luz una canción que en el encuentro Nacional de CEB muchos me dijeron: “Tu canción es mi canción, es la canción de nuestra comunidad”; “No sabes lo bien que me ha hecho tu canción en mi vida…”; “Tu canción es un himno de esta Iglesia cercana al pueblo”. Creo en lo que dice el poeta, Manuel Machado, en la canción: “La Copla” “Hasta que el pueblo las canta, las coplas, coplas no son, y cuando las canta el pueblo, ya nadie sabe el autor. Procura tú que tus coplas vayan al pueblo a parar, aunque dejen de ser tuyas para ser de los demás”. Me asombra, conmueve y alegra este encuentro de al menos tres espiritualidades: 1º. “El espíritu de esa época (principio de los 90)”, 2º. “la espiritualidad de esta manera de ser Iglesia a la que Enrique Angelelli le puso rostro” y… 3º. “mi espiritualidad Pasionista que estaba aprendiendo a rumiar el dolor y amor por la Pascua de mi hermano”…haya podio gestar y parir este “himno” que convoca a muchos a cantar desde adentro: “Hay que seguir andando, nomas”.

Sé que en el seminario teológico y en el encuentro de las CEB en la Rioja de 1996 (20 años del Martirio del Pelado) alguien la llevó… y ahí empezó a volar. El año pasado tuve el regalo de cantarla con León Gieco y mundo Alas; él tuvo la humildad de aprenderla y la cantamos juntos en los dos festivales solidarios que hicimos en nuestro Colegio Santa Cruz. Si ponen en youtube “hay que seguir andando” la van a encontrar . Como podrán escuchar es una “canción-marcha”; otros la cantan de otra manera. Así nació… pero “cuando las canta el pueblo…”; así que cántenla como quieran. Agradezco de todo corazón esta posibilidad se ser cómplice del Espíritu de Jesús, expresado tan claramente por Enrique Angelelli en estas otras dos frases: “Hay que tener un oído en el Evangelio y el otro en el Pueblo” y… “Me siento feliz de vivir en la época en que vivo, de cambios acelerados, profundos y universales, porque se nos ha dado la oportunidad de crear algo nuevo”. Tiene razón Angelelli: “Hay que seguir andando, nomas”. Los abrazo.

Carlos Saracini Primavera-Diciembre de 2013

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