Carta Abierta – Vivir el coronavirus en la ciudad Capital de La Rioja

Por el Lic. Carlos B Romero – Somos una familia de cinco miembros principales y dos nietos, cuatro estuvimos infestados, el virus ingresó a nuestras vidas y nos produjo una sensación de estar solos en este mundo, enfrentando la muerte.

Quiero contarles que nuestro padecimiento comienza cuando a mi hijo médico, le confirmaron que tenía el virus, y un día antes con mi esposa pasamos por su departamentoa a saludarlo: ¿hola, como estas?fue todo, y nos infectamos. Mi hijo el menor, que está viviendo con nosotros, en su primer test fue negativo, no obstante, decide acompañarnos con el riesgo de contagiarse, y así sucedió. Mientras mi hijo medico se encontraba aislado en el hotel, comienza a tener complicaciones en susalud, la fiebre no bajaba y lo trasladan al hospital de Clínicas V. Fátima y comenzamosa desesperarnos. Peroteníamos contenciónde todos los médicos, en especial la Dra. Llanos, quien en forma permanente nos informaba la evolución de su salud. Por otro lado, nosotros recibíamos atención del psicólogo Dr. Brigido y además, un médico guía de quien estaremos eternamente agradecido, el Dr.José Simone, quien nos controlaba día por día el estado de salud de todos. La familia tenía ahora cuatro infestados, uno de ellos en terapia con neumonía y la situación se tornaba cada vez más dramática. Nos aparecen los primeros síntomas, diarrea en mi señora, tos con flema en mi caso,por lo cual tomamos varias medidas de convivencia, abríamospuertas y ventanas en la mayor parte del día, desinfectábamostodo lo que ingresabaa la casa, los comestibles eran pasados por lavandina, lo mismo la vajilla, la ropa de cama la sacábamos al sol y lavábamos el piso con desinfestarte. Consumíamos muchos cítricos y vitamina C. Esta es la gran ventaja de poder estar en el hogar, por ello agradezco siempre a nuestro sobrino, el Dr. Miguel Carrizo, quien se encargaba de la gestión,que fue muy efectiva para nuestra recuperación, como también a toda nuestra familia que estuvo pendiente de nosotros, a mi hijo mayor Daniel y mi sobrino Dino Molina siempre dispuestos en todo momento, a todos los vecinos, a Patricia y Lucho Quiroga, Margarita Carrizo con oraciones hermosas, Bebo y Mari Gallardo,todos preocupados por nuestra salud. Fueron momentos de desesperación, dolor, ansiedad y sentir que todo se perdía. Estar desnudo ante el mundo, solo la mano muy poderosa es laque nos rescató de este abismo, DIOS. Desde que el virus entro en nuestras vidas comenzamos a leer e interpretar la Biblia, nuestro hijo menor fue quien nos instruyó, es el momento que comenzamos a creer que podríamos salir de esta situación y salimos. Además, existen muchas personas que les gradezco, a los enfermeros y médicosd el hospital de Fátima, a los médicos y a los amigos de mi hijo médico, al director del hospital Vera Barros, en especial a lajefade guardia de clínica médicala Dra. Chocovar,al Comitéde Crisis, al ministro de salud Dr. Vergara,a nuestro gobernador Ricardo Quíntela,y aprovecho para pedirle a él dos cosas, la primera:continúe apoyando a las familias que están atravesando estos difíciles momentos,por que es cuando sentimos que no estamos solos, sino que tenemos alguien protegiéndonos; la otra petición es: que ajuste medidas para frenar el contagio. Quiero decirles a nuestra sociedad, que con el virus se vive momentos angustiantes,y no es broma. Falta poco para que termine el virus, la vacunaestá en camino. Lic. Carlos B Romero.DNI: 8.465.531Cel.:3804545557

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