Con amplitud y profundidad, avanzan la vanguardia del Frente y las brigadas tras las líneas

Con los números de contagio bajo control y con la esperanza, cada vez más legítima, de un pronto retorno a la “normalidad”, el que hacer de la vida política empieza a mostrar sus aristas con más nitidez.

En este contexto, el gobierno de Quintela, en la diversidad de actores e instituciones que lo componen, empieza mostrarse también en su amplitud y profundidad, dejando a la vista la ventaja que le otorgaron haber sabido definir prioridades ante una emergencia, como lo es la pandemia y en paralelo el haber tenido la voluntad para marcar el proyecto de provincia con una agenda de iniciativas coherentes con las demandas más reales de la sociedad en su conjunto.

El Plan Angelelli, que se afianza en los sectores más vulnerables de Capital y empieza a germinar en el interior, se ha puesto a la vanguardia, honrado el compromiso del Frente de Todos en la provincia y empujando la gestión de gobierno al lugar donde están las prioridades; lo cual supone además, la propuesta de un cambio de paradigma, uno donde la centralidad esté marcada por la igualdad de derechos. De la boca para fuera esto suena sencillo de lograr, pero que se dé en la práctica, donde la fidelidad de las demandas suelen quedar atravesadas por especulaciones, ya es algo digno de destacar. El Plan Angelelli, mueve todas estas cosas, mal que les pese a algunos. La propuesta para la clase política es, como dice el tema de Sui Generis: “pueden venir cuantos quieran, que serán tratados bien. Los que estén en el camino, bienvenidos al tren”.

Pero sería injusto circunscribir el que hacer del Gobierno solo a esto, pues las iniciativas en función del proyecto de gobierno se ven claramente en todas las instituciones del Estado provincial. Aunque parezca demasiado auspicioso, hay que reconocer que en general, unos más, otros menos, todos los mandos de los organismos del Ejecutivo funcionan con la impronta y en el sentido que define quien lidera. La lealtad, la perseverancia y la confianza en el proyecto, con el tiempo los irá poniendo en relieve.

Y esto no es todo lo que hay para decir en este breve balance, porque la cosa da para ir un poco más allá de las líneas del frente de batalla; y perdón por el lenguaje bélico, pero al tratarse de lucha de posiciones, el mismo ayuda bastante. Con once meses de gestión, también hay que reconocer que la capacidad de resolución del Gobierno justicialista de Ricardo Quintela, en el caso de la Capital, juega su movida poniendo el cuero político para llevar soluciones a la comunidad más allá de las limitaciones que se auto-impone la oposición; que con su tozuda especulación de poder se ha refugiado en la excusa presupuestaria, dejando a la deriva las problemáticas que le competen, incluidxs sus trabajadores. Entonces, porque no reconocer que la presencia del Estado provincial avanzó incluso allí, donde el neoliberalismo o neo-conservadurismo, se sigue excusando para no asumir su incapacidad, con argumentos de institucionalidad que no llevan a ningún lado. En nuestra provincia, Juntos por el Cambio opera desde su guarida mediática, ocultando su derrota ideológica tras las difamaciones al gobierno.

Entonces vale decir que, incluso allí, donde la cosa pasa por el costo político, el gobierno de RQ – Frente de Todos, de manera coherente cede y disputa al mismo tiempo, poniendo en juego militancia para limpiar, descacharrar y poner verde, donde el neoliberalismo solo dejan mosquitos y basurales. Quizás es tiempo de que todos los actores del Frente nutran estas políticas tras las líneas de la oposición; o que miren esta situación con más compromiso y solidaridad. ¿Quién puede asegurar que en estas cosas no se juegue el futuro de todo el proyecto?

Por El Tala Comunicación Popular

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