CONMEMORANDO A EL OBISPO Y MÁRTIR ENRIQUE ANGELELLI

Por Dra. Isabel Marta Salinas – En el vigente mensaje de nuestro Obispo buscamos luz y guía para nuestro transitar en este tiempo de pandemia. Antes y ahora su palabra nos motiva. En la misa radial emitida el 8 de diciembre de 1971, Monseñor Angelelli predicó: (…) “Una actitud propia de un verdadero creyente es aceptar la realidad tal como es, leer en ella los signos de los tiempos y asumir un decidido compromiso para modificar lo que es injusto”. (…)“Toca a las comunidades cristianas discernir a la luz de la Fe, los hechos y los acontecimientos de la vida diaria y buscar las soluciones culturales, sociales, políticas y económicas que cambien el actual estado de cosas(…) Ayudemos a que todos los esfuerzos sanos, honestos, rectos y desinteresados para solucionar los problemas de nuestro pueblo, sirvan para ir construyendo una sociedad según el Plan de Dios”(…). P

En su primera entrevista al Diario “El Independiente” expresó: “Quiero caminar junto con todo el presbiterio, con todos los laicos, para que la Iglesia Riojana vaya tomando cada día más compromiso y no quiero decir que hasta ahora no haya tomado, quiero ese creciente compromiso para que vayamos respondiendo cada vez más a los signos de los tiempos, que nos reclamen una presencia cristiana, comprometida, actual, y muy evangélica…El soplo de la vida de la cristiandad comprometida y generosa con los más débiles, América Latina vibrará ante la posibilidad de un cambio de fondo y nosotros quisimos ser parte de ese giro esperanzado, ante el clamor de nuestros pueblos dominados y sometidos desde siglos y ser parte de la transformación de la realidad, desde la óptica de los pobres”.-

Lo que aparecía como un sendero llano, se transformó en la propuesta que movilizó a amplios sectores riojanos, promovió la formación de cooperativas de empleadas de casas particulares, (entonces de las denominaba domésticas), de trabajadores rurales y obreros mineros; promovió la creación de cooperativas de trabajo, telares, fábricas de ladrillos, panaderos y para trabajar la tierra, entre otras acciones de promoción e inclusión social de sectores desfavorecidos.-

Integró el grupo de obispos que cuestionó y enfrentó a la dictadura militar que se inició en Argentina en 1976 y proyectó esa militarización a toda América Latina. Toda su obra estuvo traspasada por el amor evangélico y humano hacia la persona y el pueblo. Un poema de su autoría refleja este profundo sentimiento que derramaba en todas sus acciones. El poema se titula “Desovillando a mi Pueblo y expresa: “Honduras de quebradas y silencios, /arenales sedientos y bravíos,/ cardonales vigías en horizontes/lloros de cerros escondidos…Así es el alma de mi pueblo./Promesante con fe de peregrino, caminante incansable de recuerdos,/ alforja cargada de esperanzas,/con el ritmo del tun-tun de las cajas/…Así es el alma de mi pueblo”.-

Por Bula Pontificia, el Papa Juan XXIII lo nombró obispo titular de Listra y obispo auxiliar de la Arquidiócesis de Córdoba el 12 de diciembre de 1960. El 26 de diciembre de ese año fue nombrado vicario general.. Fue rector del Seminario Mayor y como obispo auxiliar se involucró en los conflictos laborales gremiales (Fiat, IME, Municipales), y trabajó con otros sacerdotes para reconquistar un lugar para la Iglesia, causa por la que fue resistido por el conservadurismo eclesial. En 1963 convocó a campañas de solidaridad para mitigar el hambre y el abandono de los desposeídos.-

Fue padre conciliar. Participó de la primera sesión del Concilio Vaticano Segundo, al que adhirió fervorosamente. Angelelli fue uno de los cuarenta obispos firmantes del Pacto de las Catacumbas de Domitila, por el que se comprometieron a caminar con los pobres asumiendo un estilo de vida sencillo y renunciando a todo símbolo de poder.-

Existen indicios de que Angelelli sabía que estaba en la mira de los militares. Personas cercanas a él lo habían escuchado muchas veces decir: «Es mi turno.» El 4 de agosto de 1976, conducía una camioneta junto con el padre Arturo Pinto, de regreso de una misa celebrada en la ciudad de Chamical en homenaje a dos sacerdotes asesinados, Carlos de Dios Murias y Gabriel Longueville, con tres carpetas con notas sobre los dos casos. Según el Padre Pinto, un automóvil comenzó a seguirlos, y luego otro. Y en el paraje denominado Punta de los Llanos habrían encerrado a la camioneta hasta hacerla volcar. Después de permanecer inconsciente durante un tiempo, Pinto vio a Angelelli muerto en la carretera, con la parte de atrás de su cuello mostrando lesiones graves, «como si lo hubieran golpeado».-

Su asesinato fue caratulada por las autoridades militares y judiciales como accidente automovilístico, pero desde su ocurrencia se sospechó que se trataba de un asesinato.

El 4 de agosto de 2006, al cumplirse 30 años de su martirio, el entonces presidente de la Conferencia Episcopal Argentina, Cardenal Jorge Bergoglio, hoy Papa Francisco, en ocasión de cumplirse los treinta años del asesinato de Angelelli y en su homilía pronunciada en la Catedral de La Rioja expresó que Monseñor Enrique Angelelli «recibía pedradas por predicar el Evangelio y derramó su sangre por ello». Fue la primera voz autorizada de la Iglesia que aludió al martirio del obispo.

El 2 de agosto de 2006, dos días antes del 30º Aniversario de su martitio, el presidente de Argentina Néstor Kirchner firmó un decreto declarando el 4 de agosto día nacional de duelo, dando un discurso en la Casa Rosada «conmemorando a los religiosos que fueron víctimas del terrorismo de Estado».

El 19 de junio de 1986, recobrada la democracia, el juez de La Rioja Aldo Morales sentenció que había sido «un homicidio fríamente premeditado y esperado por la víctima». El 4 de julio de 2014, Luis Fernando Estrella y Luciano Benjamín Menéndez fueron condenados a cadena perpetua por el crimen de Enrique Angelelli. Otros acusados tales como Jorge Rafael Videla, Juan Carlos Romero y Albano Harguindeguy, fallecieron antes del comienzo del juicio.

Pocas semanas antes de la sentencia, la investigación judicial había recibido un impulso imprevisto de la Santa Sede, cuando el papa Francisco remitió dos documentos hasta entonces secretos que resultaron un aporte significativo a la causa. Se trataba de una carta, firmada por el propio Angelelli enviada al entonces nuncio apostólico Pío Laghi, en la que advertía estar amenazado, con lo cual la misiva comprometía al nuncio. La otra carta contenía el relato detallado del asesinato de Gabriel Longueville y Carlos de Dios Murias, dos sacerdotes muy próximos al obispo, el 18 de julio de 1976.-

La sociedad riojana que venera al Obispo por su vida ejemplar, su magisterio virtuoso y su palabra que nos guía en la vida cotidiana como luz, ejemplo e inspiración. Antes, ahora y en los días por venir el Obispo Enrique Angelelli es y será el paradigma de las virtudes cristianas, está vivo y presente caminando entre nosotros y señalando el camino. Su lema “Hay que seguir andando nomás” es un legado vivo que compartimos, fraternal y solidariamente con toda la feligresía que sigue los pasos del Obispo y Mártir de la Rioja. –

Dra. Isabel Marta Salinas – La Rioja, 3 de agosto de 2021.

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