Día Mundial de la Alimentación

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Cada 16 de Octubre, se celebra el Día Mundial de la Alimentación, que tiene como finalidad concienciar a los pueblos del mundo sobre el problema alimentario mundial y fortalecer la solidaridad en la lucha contra el hambre, la desnutrición y la pobreza.

El Día Mundial de la Alimentación fue proclamado en 1979 por la Conferencia de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO). Esta fecha coincide con el día de fundación de la FAO, en el año 1945.

Cada año se centra en un lema que visualice, concientice y/o ponga en valor algún aspecto particular. El lema del Día Mundial de la Alimentación para el año 2018 es «Nuestras acciones son nuestro futuro. Un mundo #HambreCero para 2030 es posible» y cuyos objetivos principales son aumentar la conciencia pública de la naturaleza del problema del hambre en el mundo, fomentar todavía más el sentido de solidaridad nacional e internacional en la lucha contra el hambre, la malnutrición y la pobreza, y promover la participación de las poblaciones rurales, especialmente de las mujeres y de los grupos menos privilegiados, en las decisiones y actividades que afectan a sus condiciones de vida. Todos estos en directa relación con la conmemoración del Día Internacional de la Mujer Rural y el Día Internacional para la Erradicación de la Pobreza.

Si bien las organizaciones referidas a la alimentación se fijan como meta “hambre cero” para el año 2030, los datos indican que esta, lejos de reducirse, se multiplica. Cada año se produce el doble de alimentos para cubrir las necesidades de la población mundial, aun así cientos de millones de personas pasan hambre. ¿Acaso existe un sinsentido mayor que este? O peor aún, ¿existe una hipocresía más grande que la de declamar terminar con el hambre en el mundo mientras se dan guiños institucionales a las grandes corporaciones de alimentos en detrimento de la salud, la economía o la justicia? Porque si bien, otros de los objetivos de la celebración de este día para este año “son estimular una mayor atención a la producción agrícola en todos los países y un mayor esfuerzo nacional, bilateral, multilateral y no gubernamental a ese fin,  estimular la cooperación económica y técnica entre países en desarrollo y promover la transferencia de tecnologías al mundo en desarrollo”, lejos vemos cumplirse siquiera un poco estas sentidas metas.

El aumento de megafusiones en el sector agroalimentario impacta en la política de los sistemas alimentarios, en el sector campesino y en los consumidores. El Grupo ETC junto con  IPES-Food (el Panel Internacional de Expertos en Sistemas Alimentarios Sostenibles) elaboraron recientemente un resumen sobre el informe publicado hace un año “Too Big to Feed”  (Demasiado grandes para alimentarnos) publicado por IPES-Food. El informe plantea que se tiende a explicar que las fusiones son una etapa normal para que la empresa sea más eficiente, para adquirir nueva tecnología o expandirse y que cada vez el mercado facilita más las fusiones, sobre todo en el sector agroalimentario impactando en el sistema alimentario y en la vida rural. Por dar un solo ejemplo: en 2009 las cuatro firmas más grandes de cada sector (agroquímicos, semillas, productos farmacéuticos para animales, genética animal y maquinaria agrícola) representaban más del 50% de las ventas en el mercado global, lo que se traduce en un oligopolio. Actualmente seis empresas controlan el 60% del mercado global de semillas y el 75% del mercado global de plaguicidas, y se estima que cuatro corporaciones representan históricamente casi el 90% del comercio mundial de granos. Los efectos de las fusiones no son positivos para el sector rural, tampoco para el medio ambiente y nuestra salud. Según este estudio, es evidente que las compañías agroalimentarias se han vuelto tan grandes que es imposible que alimenten de forma sostenible y equitativa. Se están produciendo demasiadas fusiones que, de seguir así, generarán un mayor oligopolio

Mientras tanto, en el mundo existen 821 millones de personas hambrientas y lamentablemente  cada vez son más. En nuestro país, sin ir más lejos, solo en datos contabilizados en el primer semestre por el INDEC, hay un 27,3% de personas bajo la línea de pobreza, sin tener en cuenta datos presentados por la UCA donde además, se contabiliza la pobreza “cultural/inmaterial” donde el 45% de la población infantil no tiene acceso a libros ni internet, por ejemplo, el hambre no solo mata a más personas en el mundo que el SIDA o la malaria, sino que además, a las personas con hambre no se les permite nada ¿no parece injusta e inhumana tremenda catástrofe?.

El problema de la desigualdad es por lo menos movilizador ya que mientras millones de personas padecen hambruna, también crecen cada año, el número de personas con complicaciones por obesidad mórbida y sobrealimentación.  Mientras unos producen alimentos en cantidades exorbitantes, a un tercio de la población no llega nada de eso.

El 80% de los pobres del mundo vive en zonas rurales donde la vida de las personas depende de la agricultura, la pesca o la silvicultura. Es por este motivo que el “Hambre Cero” exige una transformación de la economía rural. Los conflictos, los fenómenos meteorológicos extremos relacionados con el cambio climático, la recesión económica (sobretodo en los países en conflicto) y el rápido aumento de los niveles de sobrepeso y obesidad están invirtiendo el progreso logrado en la lucha contra el hambre y la malnutrición.

Después de años de declive, el hambre ha vuelto a aumentar. Según un estudio del Programa Mundial de Alimentos de las Naciones Unidas de este año, en docenas de países, la persistencia de costos elevados para los alimentos pone la alimentación nutritiva fuera del alcance de millones de personas e indica que en determinados lugares el costo de los alimentos sigue siendo muy desproporcionado con respecto a la renta. Este es el caso en gran parte de África, así como en ciertas regiones de Asia y, en menor medida, de América Latina.

El “Hambre Cero” significa trabajar juntos para garantizar que todos, en todas partes, tengan acceso a los alimentos seguros, saludables y nutritivos que necesitan. Para lograrlo, debemos adoptar un estilo de vida más sostenible, trabajar con otros, compartir nuestro conocimiento y estar dispuestos a ayudar a cambiar el mundo para mejor, indica la FAO.

¿Pero qué acciones se tienen en cuenta para alcanzar este objetivo? La alimentación es un derecho humano básico fundamental por lo tanto y teniendo en cuenta que casi tres cuartas partes de esos 821 millones de hambrientos es población campesina, personas que viven en el medio rural, que trabajan en el campo y que tienen la agricultura como principal fuente de recursos, si se quiere avanzar hacia el #HambreCero, este colectivo debe ser prioritario. Reforzar, al menos en nuestra región más cercana, esos espacios de lucha donde la producción no sea tan solo de subsistencia, sino que podamos entre todos, producir alimentos de calidad y en cantidades que nos permitan alimentar a nuestras comunidades.

Cerca de 1/3 de los alimentos que producimos en el mundo se pierde o se desperdicia. En los países en desarrollo, un 40% de las pérdidas ocurre en las etapas de poscosecha y procesamiento. Esto es lo que se denomina pérdidas de alimentos. En los países industrializados, el mismo porcentaje (40%) de las pérdidas se produce a nivel del comercio minorista y del consumidor; tirar alimentos que no son vendidos o que no son consumidos en el hogar, restaurantes o cafeterías se llama desperdicio de comida.

¿Un mundo #HambreCero para 2030 es posible? Creemos que si en tanto y en cuanto aprendamos a cambiar nuestros hábitos de compra y consumir alimentos producidos por campesinos de nuestra zona, organizar la compra de los alimentos para utilizar lo estrictamente necesario y reducir la compra de alimentos hiperprocesados o industrializados, reducir el derroche de basura orgánica en nuestros hogares, y si tenemos algún excedente en nuestra heladera o alacena, compartirlo con quien lo necesite. En estos tiempos, la solidaridad ES la revolución.

 

Fuentes consultadas:

https://www.indec.gob.ar/

https://www.infobae.com/politica/2018/08/03/segun-el-nuevo-indice-de-la-uca-hay-datos-alarmantes-sobre-la-pobreza-escondida-de-la-argentina/

www.fao.org/home/es

https://derechoalimentacion.org/noticias/el-oligopolio-que-ejercen-algunas-empresas-del-sector-agroalimentario-pone-en-peligro-la

 

 

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