Dime quienes te atacan y te diré si vas en la dirección correcta

Sería ingenuo pensar que una distribución justa de los recursos, o que una ponderación federal del desarrollo de La Rioja se pueda lograr sin afectar los intereses y privilegios de las minorías que siempre jugaron para sostenerla como furgón de cola del proyecto de país. Por esto, a diez meses de su asunción, los indicios de buena salud del gobierno que encabeza Ricardo Quintela, empiezan a aflorar, como la primavera. Por Alejandro Romero

Para el gobierno de Quintela, haberse convertido en el principal objetivo de los ataques de una de las principales instituciones del neoliberalismo, como los es Fénix; con un Bosetti aliado al macrismo, desaforado, posteando su odio en primera persona, es un síntoma inequívoco de que el proyecto del Frente de Todos en la provincia, goza de buena salud. En el mismo sentido podemos ubicar la obstinación enfermiza de Nelson German, de Cadena 3, quien en los últimos días viene revolviendo archivos a los manotazos para tratar de mostrar al Gobernador como “más de lo mismo”; y quizás así poder fundamentar su descocada afirmación de que éste es el peor de la historia.

Lo cierto es que en estos días, atravesados por las contingencias de una pandemia, el velo que oculta a quienes operan atrás de sus intereses se corrió, como pocas veces suele suceder. Nunca como hoy, se mostró tan transparente la confabulación transversal de opositores a un gobierno popular; y además nunca fue tan estruendoso el silencio de algunos que se dicen de este lado de la mecha. Vale decir, que el silencio o la neutralidad en momentos como estos, siempre juega del lado del opresor.

Aun el reclamo de los choferes de de la empresa San Francisco, que terminó con un lamentable suceso represivo, está atravesado por el cambio de paradigma que se impone el gobierno del Frente para el sector. El hecho, que para goce de los opositores, logró instalarse en la agenda por un par de días, tuvo dos componentes de una misma matriz ideológica que se combinaron para llegar a lo que llegaron: por un lado el impulso violento que logró infiltrar la oposición al colectivo de trabajadorxs y por otro, la ideología represiva instalada en las fuerzas de seguridad. No hay otra explicación para lo sucedido, pues por un lado las negaciones se venían dando de manera favorable y por el otro, no hubo orden de reprimir.


Como decía el maestro Antonio Gramsci, atravesamos uno de esos momentos, donde lo viejo aun no termina de morir y lo nuevo aun no termina de nacer, que es cuando aparecen los monstruos.

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