Editorial – A un año de la asunción del gobierno de Ricardo Quintela

La imagen del diez de diciembre 2019 en el Superdomo, empieza a crecer como hito fundamental para la historia de La Rioja. La alegría de un triunfo crucial para el país y la provincia, se podría resumir en la fiesta que fue el acto de asunción de Ricardo Quintela en un estadio que por primera vez en su historia se llenaba de Pueblo. Una imagen que crecerá por lo que significó en ese presente pero que también se presenta para quienes lo creemos como un hecho fundacional para el proyecto de desarrollo de La Rioja.

A un año de la asunción del actual gobierno, vale pensar el presente sin perder de vista de que se trató de un acierto que nos permitió superar al macrismo en la provincia. Y vale rescatar además, que se trata de un movimiento que vino a producir un despegue de la matriz ideológica liberal que signó el sentido común de la política riojana durante mucho tiempo.

37 años de democracia le tomó a nuestra provincia llegar a acumular una fuerza popular decisiva para enfrentar al neoconservadurismo; 37 años de democracia para madurar, en el momento justo, a un referente con las condiciones que reunió Ricardo Quintela y el movimiento que se referencia en su figura. Esto no quiere decir que en la provincia no se hicieran cosas buenas durante el gobierno del Frente de la Esperanza, ni que Quintela no haya tenido parte en el mismo, se trata concretamente de que con su ascenso se alinearon coherentemente en la provincia, la dirección política del gobierno, el movimiento popular y un proyecto nacional, popular y federal.

De cara al primer aniversario de su asunción y camino de salida de la pandemia Covid-19, caben algunas reflexiones para poner en valor el caudal de significancias histórico políticas que el gobierno trae consigo y parecieran quedar en un segundo plano, dada la cantidad de acciones y anuncios con las que apuntó a solucionar la realidad, marcando al mismo tiempo, con hechos concretos, el camino hacia un futuro más digno para esta provincia.

Es en este punto en donde hay que rescatar que Quintela más que relato, es acción, es movimiento, es iniciativa, por lo que se hace necesario que éstas cuestiones no se naturalicen sin que a la par de ello se consolide su legitimidad política. Es primordial que se entienda que todo lo que se avanza y propone desde el Frente de Todxs La Rioja, va en coherencia con la perspectiva histórica de las luchas populares y deben ser valoradas como respuestas concretas del Gobierno a las necesidades y expectativas de la ciudadanía en general.

No es ingenuo que la oposición, además de difamar y sembrar resquemores para dividir el Frente, sostenga, a veces con sutileza, una caracterización de Quintela como más de lo mismo. Lo hace, porque al sugerir que esto es “más de lo mismo”, no hace otra cosa que preparar un escenario ideal de ofensiva. Allí es donde les gustaría ubicarlo, porque ese es el caldo de cultivo que necesitan para dividir y mejorar su posición política. Y claro está, que esa posición que buscan es siempre en beneficio de su clase, la cual, cada vez que llega al poder político, solo busca hacer sus negocios, aunque esto signifique rifar la soberanía nacional. Esto es, en su medida, la oposición neoconservadora y neoliberal vernácula, actualmente agazapada en el Municipio capitalino y en un par de escaños legislativos a nivel nacional. Una oposición que se ve superada a la hora de interpretar las necesidades de las mayorías y por ende, impedida de crecer con consensos en base a propuestas.

Este 10 de diciembre cumple un año de gobierno, el movimiento que hace 8 años asumió junto al pueblo la defensa del medioambiente, al precio de enfrentarse con el oficialismo de aquel momento. Hoy ese movimiento popular es gobierno y en medio de una pandemia no le tembló el pulso para volcar el valor de un año de coparticipación solo para defender la vida; y en este contexto su referente asumió la iniciativa de sumarse al concierto de voces para defender la construcción de una argentina federal y lo hizo sin apelar a la pose de caudillo a la que recurrieron algunos de sus antecesores.

Muy distinto a esto último es el ideario que se alza con el actual gobierno provincial. No hace falta ser un gran estudioso de la historia reciente de La Rioja para distinguir que Quintela asumió un lugar que nunca había sido ocupado por un referente popular. Su construcción fue un proceso posible gracias a la democracia, que avanzó al ritmo que marchan los que van al último, porque las conquistas más profundas no se pueden alcanzar ni defender sin el convencimiento popular. El quintelismo es acción, es pensar la política de abajo para arriba; es ser pragmático para concretar un proyecto de justicia social ante una realidad que demanda ser interpretada con lealtad y sensibilidad y es avanzar disputando posiciones para profundizar el proyecto. Es ejercer un liderazgo coherente con las demandas de bien común en un contexto signado a nivel global por una crisis de representatividades.

Jamás alguien que resistió el neoliberalismo desde La Rioja le bajaría el precio al gobierno de Quintela; para un militante del Frente con corazón limpio, nunca la gestión actual seria más de lo mismo, ni negaría que como referente el actual gobernador supo conquistar y defender una mística política donde la lucha por la inclusión y la defensa de la soberanía ambiental y económica se conjugaron como alternativa a la lógica neoliberal. Tampoco le negaría la virtud de saber sostener un frente plural liderándolo legítimamente con iniciativa y trabajo, mucho menos negaría que este gobierno se propone una transformación desde lo mejor de nuestra identidad de resistencia contra la exclusión.

A un año de su asunción el gobierno avanza con el Oído en el Pueblo, con el Plan Angelelli; pero también con la consigna de Pan, Techo y Trabajo, como bases de una reactivación económica; y en la proyección, el desarrollo de las fuerzas productivas en el marco de un proyecto de provincia sustentable, con las obras hídricas, energéticas y de conectividad como base del proyecto, con un planteo superador para la Economía Popular; con desarrollo agroindustrial y ganadero, y defensa de los puestos de trabajo en la industria local.

Por El Tala Comunicación Popular

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