El día que el “Luche y Vuelve” se hizo realidad

Por Nicasio Barrionuevo* – Ante la brutal persecución de los golpistas que en 1955 derrocaron a Perón sobre los referentes peronistas territoriales, los delegados fabriles y a la dirigencia política y sindical se dieron los primeros pasos de lo que posteriormente se conocería y reivindicaría como la Resistencia Peronista. El odio que los golpistas tenían a punto tal de prohibir mencionar a Perón y a Evita, de que era delito tener sus imágenes pero por sobre todo con sus políticas entreguistas  echar por tierra el crecimiento económico del país y buscar destruir la dignidad del pueblo haciendo añicos el crecimiento y la ascendencia social logrados en los dos gobiernos de Juan Domingo Perón, que sumados al robo del cadáver de Evita, su vejación y posterior desaparición hizo que el peronismo reaccione y de a poco entre persecuciones, fusilamientos, encarcelamientos, cesantías y demás oprobios comenzó una larga confrontación, primero a como venga mejor y después de manera más organizada. Esto que se inició con la consigna “Perón Vuelve” y que años más tarde continuó con el “Luche y Vuelve” se concretó el 17 de Noviembre de 1972 con el regreso transitorio del General a la Patria, tiempo en el que pese a las restricciones de la dictadura de ese momento le sirvió para convocar a los sectores políticos y sociales del campo nacional y popular y desde ahí conformar el Frente Justicialista de Liberación (FreJuLi), triunfante en las elecciones del año siguiente con la fórmula presidencial conformada por Héctor José Cámpora y Vicente Solano Lima.

En todos esos años surgieron diversas agrupaciones y organizaciones peronistas y también de otros signos políticos que teniendo todas ellas como objetivo la toma del poder, con trabajo político territorial, participando en todo tipo de acciones de masas como en conflictos laborales y en las grandes movilizaciones de la época como el Rosariazo, el Tucumanazo, el Cordobazo, el Mendozazo, el Vivorazo y también en otras ciudades del país, junto al accionar gremial del sindicalismo consecuente y de referentes culturales, periodísticos, de los Curas católicos comprometidos con la suerte del pueblo y otros actores sociales, pese a la represión que se acrecentaba con mas persecuciones, cierres de fábricas, talleres y centros de estudios, encarcelamientos y muertes generaron presión hacia la dictadura, la hicieron retroceder y convocar a elecciones. Fue necesario para concretar desalojar a la dictadura del poder político y debido a la ferocidad represiva de la misma, asumir en algunos casos la lucha armada como última opción de sostener la confrontación política.

Por ello es que en la jornada del 17 de Noviembre de 1972, que también fue de pelea porque el pueblo salió a las calles pese a que el régimen dictatorial con estado de sitio y toque de queda puso 30.000 efectivos militares y policiales en las calles para impedir que las grandes movilizaciones llegaran a tomar contacto con el Líder y ocurriera un “Peronazo”, se sintetizaron años de luchas y quedó para siempre como el “Día del Militante”, puesto que fue la militancia, sobre todo la juventud la que puso todo de sí para lograr el objetivo anhelado por el pueblo, mientras alguna dirigencia titubeante y traicionera intentaba negociar con la dictadura y armar “un peronismo sin Perón” para entregar nuestro Movimiento y mantener mezquinos intereses personales y sectoriales sin importarles ni la Patria ni la gente.

A 48 años de aquella gesta gloriosa rescatamos las convicciones con que se encaraba el accionar político y el desprendimiento personal con que se militaba. El mejor homenaje y que vaya más allá de las palabras será que los partidos políticos funcionen y formen nuevos militantes y dirigentes para que “recuperen la historia, levanten las banderas y sigan la lucha” para concretar la Argentina grande con su Pueblo feliz.

*Militante del Peronismo 26 de Julio-La Rioja.  

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