El Femicidio de Verónica: Tres puñaladas y una Justicia lenta

Por Ana Martínez

Este Domingo, alrededor de las 17 horas en Aimogasta, la cabecera del Departamento Arauco; Verónica Brizuela fue asesinada tras realizar una denuncia por Violencia de Género. 

Verónica tenía 39 años, era madre de tres niñes y se encontraba en pareja con Ariel Maza. Según fuentes policiales, Verónica habría realizado una denuncia contra su pareja por violencia de género, producto de la cual, el fiscal notificó a Maza del proceso legal y solicitó a fuerzas policiales que efectúen la exclusión del hogar, por lo que durante la madrugada, el agresor fue trasladado a su casa paterna, permaneciendo allí hasta la tarde del día Domingo. Según testigos, a las 16 horas del domingo, Maza, trasladado por su hermana, llegó a la casa de Verónica, aprovechando que sus hijos no se encontraban en el lugar. Allí habría mantenido una discusión con su pareja y luego la asesinó. Tres veces la apuñaló Ariel Maza antes de darse a la fuga. 

Durante la tarde y noche del domingo, la policía buscó intensamente a Maza como principal sospechoso de la causa; Mientras a través de redes sociales, cientos de usuarios compartían el rostro del sospechoso solicitando cualquier tipo de información sobre su paradero. 

Finalmente, durante la noche del domingo, se encontró en “El Bordo” el vehículo perteneciente al sospechoso y minutos más tarde, se encontró campo adentro, el cuerpo sin vida de Ariel Maza. 

El caso de Veronica Brizuela es el primer Femicidio en nuestra provincia durante el 2020, pero a nivel Nacional, hasta el 31 de Octubre, se contabilizaron más de 227 Femicidios y 226 intentos de femicidios; Produciéndose uno cada 32 horas. En el 41% de los casos, el agresor mantenía una relación con la víctima y un 22% era su ex pareja.  Por lo tanto, el hogar sigue siendo el lugar más inseguro, si se tiene en cuenta que el 68% de femicidios ocurrió en vivienda de la víctima o en la vivienda que compartía con agresor. Además, según el Observatorio de Violencia de Género, el número de niños, niñas y niñes que perdieron a su madre por femicidio, asciende a 165. 

El caso de Verónica es como el caso de muchas otras mujeres que no solo es víctima de su agresor y potencial femicida, sino que también es víctima de la inactividad o la reacción ociosa y lenta de un sistema judicial que siempre llega tarde, que lamenta pero no evita, ni previene, ni da respuestas efectivas a una problemática que, día a día, nos sigue matando. 

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