El «tunga tunga» resiste y sueña volver a ser lo que era y más

Hace rato,  desde distintos  programas de Radio  El Tala, venimos tratando de reflejar la identidad cuartetera que tenemos lxs riojanxs. Ya sea rescatando su historia,  reflejando sus producciones,  o comentando la situación por la que atraviesan, por algún motivo  siempre nos damos una vuelta por el género y sus hacedores.

No hace mucho visitó Plataforma Popular, un clásico, El Súper Grupo Manzana, fueron:  Machi, Franco y Tomy,  con ellos  pudimos conversar y  bailar un poco en el estudio de la radio. Una visita que venía postergada desde el Día del Cuarteto  y que hace un par de semanas finalmente se dio.  Pero también en el programa  “Que pretende Usted de Mi”, se viene hablando del cuarteto y su historia en la provincia, y a propósito de eso, el vienes pasado hablaron con Carlitos Casas, un periodista y conductor radial especializado en la materia, quien brindó unas pinceladas de historia sobre el tema.  Un lujo.  

El tema es simple, el «tunga tunga», es el ritmo de las mayorías, y eso es algo  indiscutible. Con el  pudieron generaciones pasadas y podemos,  nada más y nada menos,  que bailar.  Ir a un baile significa encontrarnos con otrxs. En un baile podemos hasta enamorarnos,  identificarnos con las cosas del amor que dicen las canciones;   bailar las penas y desencuentros y convertirlos en alegría. Miren si no será importante el baile y el cuarteto en particular.

Por todo esto, a la hora de hablar de  Cultura Popular,  es injusto pasar por alto lo que sucede  con  el colectivo de hacedores y seguidores de este  estilo que cala tan hondo en nuestra comunidad. Se trata de la expresión de más llegada en el norte y centro del país. Un estilo que hoy comparte escena con la cumbia y otros ritmos que propone la industria y que pasan a formar parte del repertorio. Lamentablemete como muchas actividades, el cuarteto con la pandemia  entró en una  crisis sin precedentes, pero cabe la reflexión además,  que  antes del covid también  venía sufriendo,  por distintas circunstancias. El cuarteto como actividad viene con un decaimiento pronunciado, originado por varios motivos, luego haber tenido un tiempo de esplendor  en décadas pasadas.  

Por lo que nos comentan,  este año se defendieron como pudieron, a algunos grupos  que andaban bastante bien,  se les cayeron fechas junto a otras bandas de productoras cordobesas y  otras del circuito local también  quedaron paralizadas.

 Algo que surge cuando se habla del tema con sus protagonistas, es que  está faltando el rol que cumplían  los  clubes (que dicho sea de paso están quedando lindos). Esta faltando  que estos  organicen bailes, o   que se conviertan en espacios de para sociabilizar  entretenimiento, arte. Que funcionen pensándose  como productoras o gestoras de  espectáculos culturales. Y por lo que sabemos es posible que el Estado entre a jugar en esto también así como lo viene haciendo pensando en el deporte.

Por su parte  las bandas se profesionalicen cada vez más;   en sonar bien, en grabar bien y tener buena pos producción. Es cuestión de asegurar espacios e inversores para reactivar una “industria” o sector de la   Economía Popular que funcionó bastante bien en algún momento. En la actualidad  el negocio de los bailes se venía  concentrando en  un par de empresarios que la amasan a nivel local junto a otros que  se la llevan. ¿Por qué no ver en  el fortalecimiento para este sector  una oportunidad para invertir y cuidarlo  un poco de la competencia?

El “tunga tunga” está atravesando  una etapa de resistencia, pero también de creación.  El desafío es que la recuperación económica no deje afuera  esta expresión de la cultura y le permita recuperarse  y proyectar a futuro,  de la mano de las expectativas de muchxs jóvenes talentosxs  que sienten la vocación y  ven en ella una forma de vida.

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