Filosofía – Sobre las posibilidades del quintelismo: apuntes riojanos

Por José Jatuff – La teoría del gran individuo es una idea muy extendida en el siglo XIX según la cual la historia puede explicarse, en gran medida o completamente, por el impacto de los grandes seres humanos, individuos altamente influyentes y únicos que, debido a sus atributos, como el intelecto superior, el coraje heroico o la inspiración divina, tienen un efecto histórico decisivo. Cuando focalizamos en las condiciones de emergencia de esta idea se advierte que el desarrollo de la industria, la aglomeración de las grandes ciudades, los gobiernos burocráticos y otras instituciones modernas fueron dando forma a lo que luego se llamó «la sociedad de masas». Esta nueva sociedad parecía encarnar patrones culturales que respondían a lo que Alexis de Tocqueville describió como «la tiranía de las mayorías» y trajo aparejado perspectivas que ponían el acento en el grupo (como el nacionalismo, el racismo y el socialismo) así como también un profundo sentimiento de crisis, mediocridad y falta de sentido.

Puede entenderse que desde este segundo talante haya surgido tanto una figura heroica como una crítica heroica a la sociedad de masas. Muchos fueron los intelectuales que se acercaron a la cuestión de los individuos y actitudes excepcionales para mitad del siglo XIX, sin embargo, fue Carlyle el que dio el gran impulso con On Heroes, Hero-Worship, and The Heroic in History de 1841 y, aunque hoy sea una figura de renombre, la influencia que su modo de ver la historia tuvo, parece haber desaparecido.  Sus ideas y sus textos han sido empañados por su asociación con el culto a personalidades autoritarias y totalitarias que llevaron a Europa al borde de la destrucción en la Segunda Guerra Mundial. En efecto, intelectuales del siglo XIX y del XX lo identifican como una fuente retorica clara del fascismo. Por razones como estas y otras de orden epistémicas los procesos históricos empezaron a ser descriptos bajo otra lógica, la de los grupos y la de las estructuras, entre otras. Lo importante es retener, por ahora, que los individuos excepcionales abren algo así como un paradigma que sujeta la historia a ciertos rieles.

La idea de la influencia excepcional pervive en la categoría sociológica weberieana de “dominación carismática”. Entre los tipos ideales de liderazgo y autoridad que el sociólogo distingue, encontramos el mencionado, cuya fuente es un atractivo y un encanto personal que ejercen un poder y un “gobierno”. El tipo de dominación carismática no responde con exactitud a la teoría de los grandes individuos, pero si traza un puente para comprenderla mejor. Cuando Cristina Fernández de Kirchner acordó (sobre sus tacos) la presidencia de Alberto Fernández, perfiló un triunfo electoral, he hizo que vivamos la pandemia en determinadas condiciones. La vida y la muerte de miles osciló sobre esa decisión. Entonces, hay individuos y decisiones que cambian la historia. Estos son los vectores entre los cuales quisiera inscribir los siguientes apuntes riojanos.

Carlos Menen fue sin duda un líder carismático que con sus atributos personales logró dominar no solo La Rioja sino a toda la nación. Independientemente de cual haya sido su discurso de entrada al poder nacional y cuales fueron luego sus políticas, lo que hay que resaltar aquí es que moldeó en nuestra provincia un tiempo nuevo. Nadie que haya vivido el menemismo desconoce que fue una cultura, un conjunto de lógicas de relaciones y un modo de ejercicio del poder. Este último aspecto es el que resulta más relevante, se viene repitiendo y, al ser dominante, se expande en distintas direcciones. El ejercicio del poder del menemismo estaría definido por sus astutas estrategias de conservación y aumento, una aguda lectura de las coyunturas vinculada a la maleabilidad de principios; todo esto acompañado de un decisionismo cortoplacista y de un paternalismo supra institucional. Esto no es del todo idiosincrático, parte de estas características emanan casi naturalmente del carisma. Esto le hizo decir a Sidney Hook en 1943 y en un contexto muy diferente, con o sin razón, lo siguiente: “Si definimos al héroe como un individuo que hace época y determina el curso de la historia, se sigue que una comunidad democrática debe hallarse enteramente en guardia contra él”.

Ahora bien, mi hipótesis en la línea de los vectores que he trazado, es que el individuo excepcional Carlos Menen dio forma a un modo de ejercer el poder y que, de aquel tiempo a esta parte, tales lógicas de gobierno se vienen repitiendo. Y esto no es mucho más extraño que decir que educó en la praxis política a los gobernantes que tuvimos.

Siempre el desafío es descifrar en las condiciones existentes las direcciones posibles. En este sentido caben un señalamiento y una pregunta.  

El señalamiento es que la figura de Quintela se distingue con claridad de las anteriores, en la medida en que se advierte en él esa aura carismática de la que habla Weber. Creo que nadie duda de que la frase “Quintela es un sentimiento” refleja una parte del sentir popular que, de cara al proceso electoral, lo puso hoy donde está. Sin embargo, esto no lo hace inmediatamente pueblo. Con tal carisma y el caudal de energías que atrae, se puede gobernar continuando la reciente historia política riojana o se puede dar una identificación con su pueblo haciéndolo crecer. Emerson alguna vez dijo que el humano representativo genera pares. Para que tal paridad suceda, no hay otro modo que el de guiar en la dirección de que el pueblo adquiera una conciencia de sí positiva y autónoma, una organización propia y un conocimiento de su poder. En tal sentido ser pueblo es encender el poder del pueblo.

Entonces, la pregunta se hace desde el punto de vista de la filosofía de la historia y sobre el campo de lo posible de Quintela y el quintelismo. ¿Será Quintela y el quintelismo uno más de una lista extensa de gobiernos dominados por el ejercicio del poder que originó el paradigma menemista o usará lo “nuevo” que tiene, su carisma, para iniciar un tiempo diferente, encendiendo las energías populares que reúne, para que ellas con su militancia organizada transformen la sociedad en dirección a la justicia social?

Jose Jatuff – Docente de la ¨catedra de filosofia de la UNLaR Inestigador en Centro de Investigaciones – FFyH UNC

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