Hablemos en serio y actuemos como un pueblo adulto

Por JUAN ARGEO ROJO – Al Pueblo como único titular de la soberanía – Que nadie crea que el neofascismo y sus aliados están en retirada, ni que los intentos desestabilizadores al gobierno nacional sean fruto de la privatización de una empresa.

Siempre es necesario mirar el pasado para entender el presente.

Para poder recuperar la subjetividad y el sentido profundo de nuestra historia y la lucha de nuestros caudillos.

En 1810, nuestros patriotas, influenciados por la Revolución Francesa decidieron SUSTITUIR A LA SOBERANIA MONÁRQUICA POR LA SOBERANIA DEL PUEBLO, ES DECIR POR LA SOBERANIA POPULAR.

A partir de ahí, ya no es necesario que el Todopoderoso designe mágicamente a una persona llamada monarca para que decida nuestro destino, y desde entonces, la República Democrática ha sido torpeada de distintas formas y por distintos medios, pero siempre el pueblo supo salir de esos entreveros.

En este tiempo de violencia planificada y persecución política podemos analizar y sacar conclusiones que nos ayuden a tener una explicación que seguramente será diversa pero enriquecedora.

Me refiero a tener una síntesis lo más amplia posible, ya que desde 1930, los golpes de estado derrocaron gobiernos elegidos por el pueblo como el caso de Don Hipólito Yrigoyen y luego en el 55 a Perón por la llamada “Revolución Libertadora”.En estos casos, el Poder Judicial con la Corte Suprema de Justicia legalizaron por una simple Acordada, la destitución de gobiernos que el pueblo había elegido. Como todos sabemos, una Acordada no es una sentencia, y sin embargo, en ese tiempo ya intervenían políticos de la talla de Rodríguez Larreta, procurador de la Suprema Corte de 1930.

Soy consciente de que mis afirmaciones pueden ser inesperadas por la terminología empleada, pero creo necesario aclarar que estos Golpes de Estado nunca fueron Gobiernos de Facto, como muchas veces se repite. Solamente la Revolución de Mayo de 1810, o como la cubana por ejemplo, fueron de Facto en el sentido de haber cambiado una estructura Jurídica, Económica y Política como lo había hecho también, la Revolución Francesa de 1789.

En esos casos debemos o podemos hablar de Revolución, ya que no se trató de un simple cambio de funcionarios, sino de algo más profundo como lo es la aparición de la República Democrática, ya que el pueblo interviene en su elección.

Es importanteseñalar las diferencias que existen entre los golpes Cívico-Militares y los llamados golpes blandos que significaron para América del Sur una nueva estrategia política sin sacar los tanques a la calle.

En el caso de los golpes blandos, entre los cuales, desde nuestro punto de vista, ubicamos a los gobiernos de Menem y de Macri que tienen puntos coincidentes. En ambos casos se utiliza el voto popular para luego desconocerlo mediante la modificación que ubica al poder ejecutivo como si fuera el gobierno, es decir que tanto el Poder Judicial, como el Legislativo, son meras oficinas ya que al eliminar o paralizar la vigencia de la Constitución, el Estado de Derecho se convierte en Derecho de Estado, ya que la Ley se aplica para abajo no para arriba.

En el caso de Menem se proclamó por ejemplo el fin de la historia y de las ideologías y mediante el decálogo que diseñó la entrega de las empresas públicas al capitalismo privado. Por lo tanto, el Estado fue desplazado por el Mercado. Entre otras cosas también se privatizó el sistema previsional.

En la revista Derecho del Trabajo,Año 1993, pág. 1810, el camarista Capón Fila menciona que “…la ley de jubilaciones privadas debe ser sancionada antes del 31 de marzo por exigencia de los acreedores externos”, (ver Ámbito Financiero de fecha 29-03-1993, pág. 1).

Los mismos acontecimientos políticos sucedieron en el gobierno de Macri, con el agravante de haber hecho uso y abuso de la persecución, la difamación y la aplicación de las prisiones preventivas sin término, tal como podemos verificar y analizar en estos días a través de la televisión, los diarios,radios, etc.

En consecuencia, debemos preguntarnos por qué razón se puede desconocer la vigencia de la Constitución Nacional que establece en su artículo 18° el debido proceso, lo que significa que es inviolable la defensa en juicio de la persona y de los derechos. Según el autor consultado, Germán Bidart Campos, en su obra Manual de la Constitución Reformada, (Tomo II, Edición Ediar), puede entenderse que el debido proceso omitido políticamente por el gobierno de Macri posibilitó que un gendarme matara a un ciudadano por la espalda, sin que pudiéramos saber si fue culpable o inocente.

El autor que hemos citado dice que “el proceso debe ser DEBIDO para que sea tal, tiene que darse suficiente oportunidad al ciudadano de tener noticias fehacientes del proceso y de cada uno de los actos y etapas para ofrecer y producir pruebas”, como está ocurriendo en los casos judiciales que en este momento se están llevando a cabo en nuestro país. Por ejemplo, entendemos que los integrantes de la mesa judicial encabezada por Macri no deben ser detenidos y encarcelados, sino que deben tener el debido proceso, garantizado por la Constitución.

Una lección que debemos aprender

El cauce en todo gobierno democrático debe ser siempre la Constitución y el caudal la justicia social y el estado de derecho.

Este gobierno actual, tiene muchas dificultades heredadas de las dictaduras cívico-neofascistaspero ya ha demostrado que sus raíces se unen a una utopía en busca de un camino seguro e igualitario.

Nunca más permitir que la constitución sea reformada por DNU ya que eso sólo puede ser modificado por una Convención Constituyente, cuyo soberano es el pueblo. Debemos apoyar al gobierno de Alberto y Cristina, a fin de que superemos las viejas dictaduras que representan siempre a la minoría que mira al imperialismo.

Como dice el autor Carlos Sánchez Viamonte en su obra El Poder Constituyente, Ed. Bibliográfica, pág.  574:“Nada es más fácil que comprender lo que en el sistema doctrinario se consagra. Todo lo que contiene la Constitución tiene jerarquía constituyente, todo lo que se suprima, añada o enmiende corresponde hacerlo al poder constituyente. Se requiere su ejercicio lo mismo para sustituir la constitución en su totalidad, que para modificar en ella una sola palabra”. En consecuencia, dice el autor citado que toda creación o modificación constitucional corresponde al poder constituyente, que es función y también cualidad característica de esa función. No se trata únicamente de las formas o procedimientos, sino de la cualidad o naturaleza de la función que se ejerce y de la materia sobre la cual se ejerce.

El poder constituyente corresponde al pueblo como función mediante la cual se ejerce el dominio de sí mismo y se fija el marco de la futura actividad, incluso de su propia actividad constituyente.                               

BIBLIOGRAFÍA CONSULTADA:

Sánchez Viamonte, Carlos: Manual de Derecho Constitucional. Editorial Kapeluzs, págs. 357 y ss.

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