Historia y presente – A 153 años del combate del Pozo de Vargas

Por Delfor Pocho Brizuela – El 10 de abril de 1867 se produce en las afueras de la ciudad de La Rioja, en Pozo de Vargas, la batalla entra las fuerzas de Felipe Varela y las del mitrista santiagueño Antonino Taboada.  Varela se presenta con sus batallones: “Peñaloza”, “Varela”, “Riojano” y “Urquiza”, y su bandera de seda mitad punzó, mitad blanca, ostenta el lema: “Federación o Muerte”  ¡Viva la Unión Americana!  ¡Viva el ilustre Cap. Gral. Urquiza!  ¡Abajo los negreros traidores a la Patria!.

En varias horas, de azarosa y sangrienta lucha, se ponia en juego, una vez más, dos proyectos de pais.

Uno sostenido desde el puerto, por élites culturales, politicas y económicas, sintetizada en la persona de Mitre, subsidiaria del Imperialismo Inglés y sus intereses vinculados al centro y litoral argentino, extractivista y mercantil, alentando la extinción de todo foco con sentido nacional y latinoamericano, con desarrollo autónomo y soberano como lograba serlo el  modelo paraguayo de López.

Alli residia la razón de la  guerra de la Triple Alianza, contra el pueblo hermano Paraguayo, que necesitaba del cuerpo de miles de argentinos de tierra adentro, reclutados con violencia de las provincias empobrecidas, que las propias dirigencias oligarquicas y antinacionales detestaban. Ese fué el sentido y fin, de la invasión fraticida en el propio territorio de las fuerzas militares nacionales contra los agrupamientos de resistencia federal, popular y latinonoamericana.

Del otro lado, de raices indígenas, criollas, americanas, siguiendo las huellas de San Martin y Bolivar, los ideales revolucionarios y emancipadores de una gran Nación Americana, independiente de los imperios y solidamente unida para ser fuerte y pensar su propio desarrollo y destino. Alli estaba Varela, El Quijote catamarqueño-riojano con su proclama de la Unión Latinoamericana y su compromiso decidido por la Patria Grande y libre y no la de la entrega, la sumisión y las minorias, de Mitre y Taboada.

La batalla del Pozo de Vargas es una herida abierta de esa unidad federal y americana que nos convoca en el presente a cicatrizarla, con una Patria de pie, unida y solidaria, con dignidad y justicia, que concrete y haga latir el sueño Vareliano:

«Federación o Muerte”  ¡»Viva la Unión Americana»! 

¡»Abajo los negreros traidores a la Patria»!.

Pocho Brizuela

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