Hoy cumple 85 años, Roque Dalton, el poeta de la revolución americana

Por Rogelio Roldán- Hoy Roque Dalton cumple 85 años. Escribo esto para asumir su fuerte presencia de artista comunista, de revolucionario probado que nos alienta desde su capacidad teórica, su ejemplo militante y su poesía intimista, coloquial y -a la par- épica. Para que ningún crítico literario “progre” lo condene a -dicho con sus palabras, al referirse a otro gran poeta comunista, el guatemalteco Otto René Castillo-: “El riesgo de pasar a la historia como un santón, como uno de esos personajes planos a que nos tiene acostumbrados el apologismo póstumo”.

Nació en San Salvador el 14 de mayo de 1935. Desde muy joven se dedicó al periodismo y a la literatura, obteniendo diversos premios nacionales y centroamericanos. Por su militancia política en el Partido Comunista de El Salvador sufre varios encarcelamientos, incluida una condena a muerte, en 1960, que pudo eludir -cuatro días antes de la ejecución- por la caída del dictador de turno. En otra oportunidad se fugó gracias a un terremoto que derribó la pared de su celda. Conoció el destierro en Guatemala, México, Cuba, Checoslovaquia -aquí representó a su partido en la redacción de Revista Internacional, publicación del movimiento comunista mundial-, Corea, Vietnam del Norte y otros países.

Vivió la militancia comunista como lo que “en ningún momento puede dejar de ser: un combate que no se detiene nunca”. Para él entre acción política y creación intelectual, en particular poética, no había diferencias ni, mucho menos, contradicciones insalvables. Rechazó los planteos de “independencia estética” sin recaer jamás en el panfleto. En 1974 escribió: “Poesía, perdóname por haberte ayudado a comprender que no estás hecha sólo de palabras”.

Para él la responsabilidad social-revolucionaria del creador era determinante. Su poesía convoca a vivir la vida como celebración del humanismo y a la lucha revolucionaria como plasmación práctica del mismo. En el prólogo a su libro póstumo, anotó: “Sea cual sea su calidad, su nivel, su finura, su capacidad creadora, su éxito, el poeta para la burguesía sólo puede ser: SIRVIENTE, PAYASO o ENEMIGO” (…) “El poeta enemigo es, ante todo, poeta enemigo”. La literatura de Roque es de total coherencia con su pensamiento revolucionario, es un arma, la de los desarrapados contra la academia, de los desheredados contra el parnaso de la opulencia, de los luchadores contra los “estetas” del lenguaje “culto”. Él supo reelaborar la poética del lenguaje cotidiano, potenciarla y volverla a manos de su original creador: el pueblo. Miguel Angel Asturias indicó que “el poeta es una conducta moral”, Roque, parafraseándolo, dice: “debe escribir como piensa y vivir como escribe”, y añade “luchar es un acto político-revolucionario, un acto poético-militar”.

Dicho esto, pretendo hacer hincapié en su aporte en el terreno teórico y político. En 1973, culminado su entrenamiento -en plena guerra- desde Hanói, capital de Vietnam, regresa a su país, el “Pulgarcito de Centroamérica”, como le llamaba, para incorporarse al combate y a la batalla político-ideológica por la creación del partido único de la revolución socialista. Consigo traía los originales de una obra, publicada once años después de muerto, con el título de “Un libro rojo para Lenin”. En un debate se pregunta: “¿por qué una obra de proyección ideológica no puede ser poética? Esto debe intentarse”. Así surge este libro “político-poético”, que precisa su adhesión a las tesis leninistas y su comprensión acabada de las mismas para la aplicación práctica en Nuestramérica y los países coloniales y dependientes en general.

Sus doscientas treinta y nueve páginas, escritas en La Habana durante 1970, tratan -de modo leninista- las cuestiones del carácter y la vía de la revolución. En esos años el asesinato del Ché era tomado por el reformismo posibilista como conclusión taxativa para dar por cerrado el camino revolucionario. En base a la sistematización teórica de las regularidades del Gran Octubre, Corea, Vietnam y, en especial, de la Revolución Cubana, del aporte de los Comandantes Ernesto Ché Guevara y Fidel Castro, Roque debate con quienes sostenían la imposibilidad del surgimiento de la situación revolucionaria y la inexistencia de condiciones para la lucha por el poder.

En el libro expone el rol del factor subjetivo -conciencia y organización- para crear la situación revolucionaria. Lo acompaña de varios poemas, en uno dice:

“Aspiramos
(pero con nuestra acción
no con nuestras narices)
a la creación de un partido revolucionario de combate
(…)
y aspiramos
por sobre todas las cosas
(por ahora/ pero también desde ahora)
al poder político en nuestra nación
al poder político
al poder
al poder”.

A continuación, ya en El Salvador, con las enseñanzas de la experiencia vietnamita sostiene una fuerte polémica con el reformismo armado, que argumentaba lo innecesario de una fuerza político-militar para dirigir las masas y levantarlas a la revolución. Estos dirigentes decían que la política complica, pero con una fuerza militar bien pertrechada se podía derrotar a la sucesión de dictaduras que desde 1932 virreinaban por cuenta del imperialismo.

Roque demostró que la autoproclamación vanguardista, aderezada con finalismo militarista, engendra despolitización, espontaneísmo y aislamiento, lo que lleva a la pérdida de iniciativa política y a quedar entrampados en el terreno exclusivamente bélico, donde la doctrina contrainsurgente tiene todas las de ganar. Con el ejemplo vietnamita dilucida que la lucha de clases, en su punto más agudo es confrontación político-militar y aclara el rol de la conducción político-militar en la lucha por la liberación nacional y la revolución socialista, donde ésta contiene a la primera.

En otro poema, “Hablan los muertos de Vietnam”, anota:

“Primero vino el Partido,
el cerebro y el corazón de la lucha/
El partido de la clase obrera
que fue a hacer su labor en el mar de la población campesina.
No era posible hacer pacíficamente esa tarea
bajo la brutalidad del colonialismo francés:
la organización de nuestras masas tendría que ser, desde el inicio,
una organización político-militar”.
(…)

“La guerrilla no solo era el pez en el agua,
sino la unión del agua y los peces,
el agua organizada, los peces organizados,
un mar de peces.
(…)

“El partido y el Frente Unico movilizaron a todo el pueblo
para hacer la guerra del pueblo, guerra integral, multiforme: militar, política, económica, ideológica.
Y a la par de las guerrillas y las grandes unidades militares
se organizó el ejército político de las masas.
Estas fuerzas vencieron a los colonialistas franceses y japoneses
y han doblegado la agresión imperialista norteamericana”.

El 10 de mayo de 1975, para “saldar” el debate -al modo militarista- Roque es asesinado de varios balazos en la cabeza por orden de Joaquín Villalobos, jefe del ERP salvadoreño, que nada tiene que ver con el ERP dirigido por nuestro Mario Roberto Santucho. Ante la doble crisis mundial -del capitalismo y el socialismo “real”- y el descalabro que diera nacimiento al capitalismo neoliberal, sobre la que advertimos en 1989 en el “Documento de los Cinco” (los secretarios generales de los PC de El Salvador, Argentina, República Dominicana, Costa Rica y Honduras), este sujeto, con parte de su estado mayor, abandonó la lucha, hizo un postgrado en universidades de EEUU, se convirtió al neoliberalismo más crudo y terminó en un sello electoralista aliado mendicante del ARENA, el partido de la derecha terrorista salvadoreña.

En el “Libro Rojo…”, en Dialéctica del génesis, la crisis y los renacimientos, Roque escribe:

“Por ti evitamos poner el partido en los altares
Por ti comprendemos que el partido puede aceptar cualquier clandestinidad
menos la clandestinidad moral.

Por ti sabemos, Lenin
que el partido se construye
a imagen y semejanza de los hombres
y cuando no es la imagen y semejanza de los mejores hombres
es necesario volver a empezar”.

Sus asesinos cayeron al basural de la historia. Roque Dalton marcha en primera fila con esos mejores hombres.

Rogelio Roldán

Dejar respuesta

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí