La manifestación del 1 de febrero contra el lawfare, fake news, contubernios y otras atrocidades

Por Dra. Isabel Marta Salinas – El pasado martes 1° del corriente mes y año se realizó una multitudinaria marcha frente a la sede de la Suprema Corte de Justicia de la Nación. Fue una manifestación ciudadana pidiendo la democratización de la Justicia y el fin de otras prácticas que desnaturalizan la democracia.

Las motivaciones son muy conocidas: una larga serie de irregularidades, arbitrariedades, complicidades, faltas y omisiones en la que esta Corte ha incurrido en los últimos años. Suma esta Corte una larga y escandalosa lista de desaciertos reprochables desde su integración. Dos de sus magistrados fueron designados y aceptaron integrarse por un Decreto de Necesidad y Urgencia del Poder Ejecutivo. Este nombramiento contrario al procedimiento constitucional vicia desde su constitución a esta Corte.

Durante los cuatro años de la nefasta presidencia macrista se diseñó, organizó y ejecutó el lawfare, dispositivo que posibilitó la desnaturalización de la administración de justicia para convertirla en persecución, amedrentamiento y dictado de prisión a opositores políticos y encubrimiento de negociados que beneficiaban a representantes de los intereses empresariales afines al macrismo. Un mecanismo pensado, organizado y usado por el macrismo y sus representantes, con la connivencia del poder mediático.

Aberraciones, como citar a ocho indagatorias, en el mismo día, a la expresidenta, hacer públicas conversaciones privadas. El diario Clarín publicó el número de celular de la hija de la doctora Alejandra Gils Carbó –entonces Procuradora General de la Nación– al solo efecto de presionar su renuncia al ministerio público fiscal, entre otras innumerables atrocidades.

Hace casi un siglo el siempre vigente y acertado Sigmund Freud ilustraba, con un ejemplo, la nefasta y dañina trama entre el poder político y el mediático, para influir, mediante ardid y engaño, sobre los ciudadanos con este ejemplo: “Supongamos que en un Estado cierta camarilla quisiera defenderse de una medida cuya adopción respondiera a las de la masa. Entonces esa minoría se apodera de la prensa y por medio de ella trabaja la soberana ‘opinión pública’ hasta conseguir que se intercepte la decisión planeada”. El concepto de opinión pública, al que hace referencia el padre del psicoanálisis, es el resultante de los votos y el consenso ciudadano, manipulado para estafar y tergiversar esa opinión ciudadana y convertirla en herramienta útil para lograr los ilegítimos intereses de esa minoría.

El nefasto contubernio, ya descripto, hizo posible el saqueo ignominioso del macrismo en perjuicio de los intereses del pueblo argentino.

La legitimidad de un gobierno se basa en la justicia, como valor basal. Sin justicia no hay democracia y sin democracia no hay república.

Es tiempo de cambiar a este Poder Judicial que está cuestionado por el 80% de la opinión pública.

Dra. Isabel Marta Salinas – La Rioja, 4 de febrero de 2022.-

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