Literatura – En tiempos de la aldea


Por Hugo Doliani – Relato V – Detenerse en las paredes del tiempo en Papagrande, suele ser un regreso al pasado y hasta a los orígenes. Justamente ese pasado podía llegar hasta La Rioja en tiempos de la aldea, desde una deducción imaginaria envuelta en la polvareda de una montonera de El Chacho, que algún estudioso trajera mezcladas a la mesa, a la memoria del coraje caudillesco y a aquellas calles de tierra que dieran origen a la ciudad.

Hoy, en tiempos de pandemia y cuarentena, la memoria nos llena de aquellas viejas charlas cuasi inocentes, aunque podían derivar en otras culposas del modernismo del Estado y sus consecuencias, porque en el mesón de Papagrande las charlas despertaban recuerdos, ilusiones, realismo mágico y esas utopías que motivaban los sueños. Claro que era charla nomás, pero entre salamines chacareros y quesos chedar o camembert, esas charlas podían venir cargadas.


Zaffini hablaba de una nueva economía, cruzándose con Domingo en nuevas fórmulas de modelos financieros que pudieran alejarnos del neoliberalismo.


Fernando Rejal, en el mesón con RQ y Carlitos Machicote, picoteaban de lo lindo, pero a Fernando se le escapaban políticas productivas, mientras Carlitos se metía con todo lo que se podía hacer. RQ, escuchaba, mientras saludaba sonriendo, como siempre, a parroquianos a través del ventanal, como sin mirar a los interlocutores.

Cuando levantaba la vista se hacía un silencio que llamaba la atención, todos paraban lo que estaban haciendo, picando o hablando, esperando la alocución de RQ que, como buscando un cigarrillo -gesto vano porque había dejado de fumar- se ponía serio y decía cosas como: “Changos, todo tiene que cambiar, hay que repensar una provincia nueva, lejos de la concentración de recursos, para que a partir de un cambio fundamental en la distribución, podamos provocar ese cambio.

Tenemos que acostumbrarnos a escuchar, a abrirnos, con la lógica de hoy no podemos repensar una Rioja diferente, son necesarias reformas, pero para eso tenemos que avanzar mucho más”.


AM charlaba con un grupo de jóvenes, que se iban formando como cuadros en la escuelita de Papagrande, donde informalmente flotaban ideas acompañadas por ese aroma que se colaba desde donde preparaban las picadas. Ideas de antes, de ahora y otras, que involucraban un futuro pensado para evitar la incertidumbre del rumbo del neoliberalismo, algo que AM sabía arrancar de los jóvenes interlocutores. La militancia, la economía, la solidaridad y el volver a los días felices, despertaban ilusiones, pensamientos y utopías hacia donde enfocar el esfuerzo, como buceando en el pasado para salir a flote en el futuro.


Entonces recordé un pensamiento que me transmitió RQ en una de las charlas, cuando escribí mi libro: “Hay que volver a la aldea, para armar un Estado diferente, éste está muy gastado o, mejor dicho, malgastado”.


Hoy, en medio de la pandemia y en plena cuarentena, me dije: ¿no estará naciendo esa nueva aldea?
Pero esa es otra historia (CONTINUARÁ)
HD

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