OPINION | Covid 19 y sistema mundo

La aparición de un nuevo virus y su expansión pandémica ha modificado la normalidad de la vida de las personas a nivel mundial, con diferente intensidad y temporalidad. Éste hecho singular, ha provocado la reflexión de los intelectuales mundiales sobre sus posibles efectos a nivel sistémico.

Por un lado tenemos a Slavoj Zizek, quién considera a ésta pandemia como un golpe letal al sistema capitalista y el fracaso del sistema Chino, y como un empujón para el fortalecimiento de una sociedad más allá de un Estado-Nación, global, solidaria y cooperativista.

Por otro lado, y en contrapunto, aparece Byung-Chul Hang, quién considera que el virus no tiene un espíritu revolucionario ni mucho menos, sino que fortalecerá al sistema capitalista, y promoverá al sistema político Chino como un ejemplo mundial de control social y la utilización de la bigdata.

Yuval Noah Harari plantea que la sociedad mundial se enfrenta en un dilema, y que puede decantar entre dos opciones posibles: La de elegir entre la vigilancia totalitaria o el empoderamiento de los ciudadanos; entre el aislamiento nacionalista o la solidaridad global.

Particularmente creo que el sistema mundial, particularmente EEUU y Rusia, quienes son las dos potencias que conducen al planeta, ya habían elegido antes de la pandemia, por un rumbo de fortalecimiento de los Nacionalismos. China ha quedado, junto con algunos líderes europeos, en el campo del libre mercado, siendo el gigante asiático como el embajador por excelencia de la OMC (Organización Mundial de Comercio).

En ésta puja, lo que la pandemia viene a producir es a acelerar un proceso preexistente, el de fortalecer a los nacionalismos, a que los estados comiencen a ejercer control sobre el comercio exterior. El mundo del multilateralismo está en crisis, los organismos internacionales están perdiendo poder y credibilidad, como es el caso de la OMS.

En el otro aspecto de la elección a la que nos somete Harari, y contradiciendo a Byung-Chul Hang, las sociedades asiáticas no son las mismas que las occidentales, por ende, nunca aceptarán éstas últimas un control total (al menos conscientemente) sobre sus vidas y acciones, aunque se toma por cierto que la tecnología absorbe todos nuestros datos personales cada vez que interactuamos son los apartaros inteligentes. La sociedad occidental está parada sobre ideologías, valores y costumbres liberales e individualistas, por ende no aceptara tan fácilmente la renuncia a estos nuevos métodos de sociedad totalitaria.

De manera que, y a modo de conclusión, ésta pandemia no vino a poner en peligro a nada, sino que a catalizar un proceso prexistente. La sociedad sólo quiere retomar a la vida que tenía prepandemia, y recuperarse lo más rápidamente posible de los efectos que generará, y cuyos datos tendremos de acá a un año, más allá de las proyecciones absurdas que haga el FMI sobre las posibles caídas de los PBI mundial y nacionales.

Autor: David Winter

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