Por una Patria nás justa e inclusiva, Más fraterna, más unida

Obispo Dante Bradia

Por Diócesis de La Rioja – Oración, Mensaje y Bendición a cargo de Mons Dante G. Braida en el Acto de Izamiento de banderas conmemorando el 210° aniversario de la Patria. Esta mañana en Plaza 25 de Mayo

Compartimos este momento de oración escuchando en primer lugar la Palabra de Dios:

Del Evangelio según san Mateo: 

“Jesús dijo a sus discípulos: Ustedes han oído que se dijo: «Amarás a tu prójimo» y odiarás a tu enemigo. Pero Yo les digo: Amen a sus enemigos, rueguen por sus perseguidores; así serán hijos del Padre que está en el cielo, porque Él hace salir el sol sobre malos y buenos y hace caer la lluvia sobre justos e injustos.

Si ustedes aman solamente a quienes los aman, ¿qué recompensa merecen? ¿No hacen lo mismo los publicanos? Y si saludan solamente a sus hermanos, ¿qué hacen de extraordinario? ¿No hacen lo mismo los paganos? Por lo tanto, sean perfectos como es perfecto el Padre que está en el cielo.”   

Palabra de Dios. Te alabamos, Señor.

Mensaje al Pueblo Riojano:

El Evangelio que escuchamos nos invita a caminar en la búsqueda de un amor perfecto, generoso y entregado. Solidario. Nos pide una caridad sin límites y una oración que abarque a todos, incluso a los que más nos cuesta.

Nos pide que seamos capaces de superar toda espiral de violencia y enfrentamientos y que seamos capaces de crecer en el COMPARTIR que construye comunidad y que hace posible trabajar por el BIEN COMÚN.

Se trata de darle lugar en nuestros corazones e instituciones a su Amor que nos capacita para ayudarnos mutuamente para que, de ese modo, caminando juntos, puedan surgir propuestas sabias para el bien de todos, especialmente de quienes hoy más necesitan una mano, de los más pobres de la comunidad.

Podemos preguntarnos ¿pero, es posible esto? La verdad es que si solo confiamos en nosotros mismos es muy difícil. Pero cuando nuestra vida espiritual va creciendo y la relación con Dios se fortalece en el día a día Él mismo nos va capacitando para amar sin límites. Para derribar los muros que nos separan. Para pensar más allá de los propios intereses. Para comprender las necesidades y sueños del pueblo y ponernos totalmente a su SERVICIO.

Iniciamos el año celebrando el Tinkunaco y en ese contexto decíamos que queríamos que el Tinkunaco sea una actitud permanente de vida. Un “estilo de Vida”  que nos ayude a enfrentar las diferentes situaciones de la vida cotidiana y todos los desafíos que se nos presentaran.

En ese momento, no nos imaginábamos que pronto tendríamos un gran desafío, que estaríamos inmersos en este tiempo de pandemia que casi nos “empuja” a caminar juntos, a estar unidos y a valorar todo lo que el otro puede poner de sí para el Bien Común.

Creo que vamos viendo, signos y hechos concretos que van poniendo por obra esa intuición o ese deseo. Y, aunque pensemos que falta mucho, sí será posible si cada día damos el paso que está a nuestro alcance.

Que por ningún motivo nos dejemos arrebatar esta oportunidad de construir una sociedad más justa e inclusiva. Más fraterna! Más unida!

En este día patrio al recordar a quienes hace 210 años abrieron un camino por el que pasaron tantos hermanos y hermanos que construyeron nuestra querida Patria pedimos a Dios la gracia de asumir con generosidad y entrega esta hora de desafíos y oportunidades. Y ponemos en sus manos a quienes más son afectados por la pandemia y le agradecemos por el servicio denodado especialmente de autoridades, personal de la salud y seguridad y por la responsabilidad social de todo el pueblo.

Así sea.

Padrenuestro:

Ahora nos disponemos a recibir la BENDICIÓN DE DIOS rezando como hijos de un mismo Padre y como verdaderos hermanos la oración que nos enseñó Jesús:

Padre nuestro, que estás en el cielo,  santificado sea tu Nombre;  venga a nosotros tu reino; hágase tu voluntad  en la tierra como en el cielo. Danos hoy nuestro pan de cada día; perdona nuestras ofensas, como también nosotros  perdonamos a los que nos ofenden;  no nos dejes caer en la tentación,  y líbranos del mal. Amén. 

Bendición:

Dios y Padre Bueno,

Te damos gracias por la Patria que nos diste.

Gracias por darnos la oportunidad de hacerla crecer en este tiempo de la historia.

Gracias por quienes pones a nuestro lado para que caminemos juntos.

Y te pedimos sabiduría para discernir lo mejor para cada habitante de este suelo riojano, humildad para aceptar nuestros límites y fortaleza para asumir nuestras responsabilidades.

Te pedimos valentía para construir la “Cultura del Tinkunaco” con cada persona que nos rodea, acrecentando la capacidad de  escucha, diálogo y búsqueda de consensos.

Y DERRAMA UNA ABUNDANTE BENDICIÓN SOBRE NUESTRA QUERIDA PATRIA Y EN PARTICULAR SOBRE TODO EL PUEBLO RIOJANO.   EN NOMBRE DEL PADRE Y DEL HIJO Y DEL ESPÍRITU SANTO. AMÉN!

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