Trabajadoras sexuales en el aislamiento tienen interrumpida su fuente de trabajo

Las putas a la intemperie – La precarización de las vidas de trabajadoras sexuales en el marco de las medidas tomadas por el gobierno motivó el reclamo desde varios sectores por sus derechos. Por Sonia Tess

“Trabajo Sexual es Trabajo”, dicen las trabajadoras de la Asociación de Mujeres Meretrices de la Argentina (AMMAR) para recordar que el reconocimiento de derechos puede hacer la diferencia entre sobrevivir o no. La organización envió una carta a Alberto Fernández en la que expresan que “lamentablemente dejar de trabajar para nosotras no es una opción, nuestra economía informal se genera día a día, de la cual depende todo nuestro entorno familiar; el 86 por ciento somos madres y jefas de hogar. Suspender nuestra actividad implicaría dejar de pagar el alquiler, no podríamos darle de comer a nuestros hijos ni acceder a medicación entre tantas cosas”. También le escribió al presidente Violeta Ríos Alegre, para alertar sobre la extrema vulnerabilidad de la población travesti trans.

“Desde sábado no paran de llegarnos mensajes de compañeras en las redes sociales o en los celulares contándonos la alarmante situación. Hay compañeras que no pueden trabajar, porque están entre la población de riesgo y muchas de ellas son sostén de familia”, contó Georgina Orellano, quien apeló al Secretario de la Economía Popular, Emilio Pérsico, del Ministerio de Desarrollo Social de la Nación. En articulación con la Confederación de Trabajadores de la Economía Popular, AMMAR obtuvo el salario social complementario para 60 mujeres, y hay otras 70 en lista de espera. “En este momento de emergencia, quisiéramos que la mayor cantidad de trabajadoras sexuales puedan acceder a esta prestación”, dijo Orellano. También pidieron una reunión con la ministra de Mujeres, Igualdad y Género, Elizabeth Gómez Alcorta, que prometió recibirlas en los próximos días.

En las recorridas que realizan desde AMMAR, encontraron que “muchas están viendo de modificar cómo realizan el trabajo sexual, algunas que laburan en redes sociales o en su departamento pueden tomar más precauciones. Nos preocupan las compañeras que trabajan en la calle, que no cuentan con un baño para lavarse las manos, no pueden ventilar sus viviendas porque son muy precarias, que tienen que compartir el baño y la cocina con otras personas, porque muchas viven en hoteles de familia”, agregó.

Por eso, decidieron escribirle al presidente para que “el gobierno implemente políticas públicas que contemplen a nuestro sector”. La cuenta bancaria es la 191-001-086085/2, a nombre de la Asociación de Mujeres Meretrices Argentinas, CUIT 30-71022166-5 y CBU 1910001855000108608528.

También Violeta Ríos Alegre envió una carta al presidente a través de redes sociales. En Instagram, en un solo día, recibió casi mil me gusta y cientos de comentarios apelando al presidente. “Si bien nos encontramos en una coyuntura que nos da esperanzas para el avance de nuestros derechos, somos conscientes también que el cambio social llevará tiempo. Por ese motivo, la falta de acceso a Derechos Humanos fundamentales como el trabajo, la educación, la vivienda y la salud continúan siendo una realidad alarmante para nuestra población. Casi el 90 por ciento de nuestra comunidad encuentra como único sustento la prostitución”, dice el texto y agrega que “el soporte para nuestra alimentación y vivienda requiere obligadamente el contacto con otras personas, fundamentalmente en el intercambio de servicios sexuales. En esta particular coyuntura, la demanda no ha disminuido, lo que pone en riesgo tanto a quienes contratan esos servicios (que mayormente tienen familias) y a nosotras que desconocemos el origen de esas personas, pero que no tenemos más alternativas para garantizar nuestra supervivencia”. Pide que “por favor garantice la alimentación y la vivienda a través de un subsidio de emergencia para nuestra población”.

En Córdoba, la organización autónoma AMMAR Córdoba apela a la comunidad, mientras clama por respuestas estatales. En su sede brindan distintos servicios. “Es muy tremendo lo que está pasando, desolador. Tuvimos que cambiar los horarios, suspender actividades y tenemos que garantizar sí o sí la comida para los más peques. Estamos con la colecta, hemos recibido algunas donaciones de mercadería de particulares, pero realmente es poco”, contó Eugenia Aravena, referente de AMMAR Córdoba. “Esta situación de pandemia ha generado psicosis, no hay clientes, no hay trabajo y es desesperante. Hay compañeras que tienen que pagar la pieza por día, que tienen hijes, y no están teniendo ingresos. Hay desesperación y la precariedad es absoluta”, dijo la dirigente. La cuenta para donaciones de Ammar Córdoba es CBU 1410929455042900521764 del Banco Credicoop. 

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