Un panorama de la economía riojana en el contexto de la pandemia

Por Ricardo Clemente Quintela –  Al igual que todas las provincias argentinas, la situación de La Rioja en materia económica  esta complicada. Venimos de un gobierno nacional que destruyó todo y a poco de comenzar la nueva gestión llegó la pandemia. Esta situación de crisis por la pandemia,  podemos decir también que es a nivel global. Luego de esto seguro que la economía del mundo va cambiar. Lo que no va cambiar es la voracidad del sector financiero mundial, en lo posible ellos van a tratar de garantizar sus utilidades.

No quiero hablar mal de los bancos, pero ¿quiénes son los que más han ganado en los últimos cuatro años?  Los sectores que más ganaron  en ese período fueron: el sector energético, desde el momento que el gobierno de Macri dolarizó  los servicios; el sector agro-exportador  y el sector de las finanzas, que son los bancos. Imagínense el crecimiento exponencial de estos sectores, con la “bicicleta financiera” y como incrementaron las tarifas en un 3700 por ciento.  Pagabas  200 pesos una boleta de luz  y terminaste pagando  cuatro mil. ¿Y quiénes son los que ganaron?, los amigos del poder político de ese momento.

Pero no me interesa mirar para atrás en la gestión, me interesa, sobre esta realidad cómo la vamos a ir solucionando paulatinamente. Económicamente  esta realidad va cambiar, lo que no sé es si tendremos condiciones  financieras a favor para poder encarar el proceso de la manera que nos gustaría. 

La Rioja pasa por una situación que es no fácil. Los pocos recursos  que tenemos,  los estamos volcando  al consumo de la gente y con  esto estamos al mismo tiempo respaldando al sector privado,  que vive de lo que cobra el sector público y el de las asignaciones, que representan en su conjunto la mayor parte de los trabajadores en la provincia.

Para respaldar  el aislamiento social, le dimos a todos los sectores vulnerables de nuestra  sociedad  cinco mil pesos. Le otorgamos a la economía informal cinco mil pesos por persona. Además estas personas recibieron en  la Asignación Universal por Hijo  (AUH) el Ingreso Familiar de Emergencia (IFE). En toda la República Argentina somos los únicos que facilitamos asignaciones  del Estado provincial, que son los cinco mil pesos del Fondo de Emergencia Solidaria que alcanzaron a 25 mil beneficiarios, que representan 25 mil familias  quienes contaron con este aporte.

A los sectores de la economía formal, llámese monotributistas, comercios, PyMEs  o industrias, les proporcionamos cinco mil pesos por cada trabajador que podían demostrar estas empresas. Más 5800 trabajadores recibieron a través de sus patronales cinco mil pesos,  como aporte del Estado Provincial. No les resolvíamos el total del salario, pero si mitigamos las pérdidas de estas empresas. Esto para que no despidan y ayudaran a que sus trabajadores se mantengan en sus domicilios. A esta altura los resultados están un poquito a la vista.

Pero esto de las asignaciones  no es todo lo que hicimos para contener  la economía provincial, porque a esas PyMEs, industrias,  o a esos productores, les ofrecimos además,  una línea de créditos de hasta 1 millón de pesos  a tasa cero;   con un plazo de gracia,  que va  de seis a doce meses y hasta  en 48 cuotas. Esto es algo que en ningún lugar del mundo se consigue. 

En este punto es bueno reconocer que nuestro Banco Rioja, desde la época de Sergio Casas  ya venía planteado el  perfil social que en este contexto de pandemia  puede lucir  de la manera que lo hace.  Desde la gestión de Sergio, el Banco  venía acumulando algunas experiencias  en acciones perfiladas al sostenimiento social y la contención de la economía local, como  es el caso del “Te Súper Banco”,  una promoción  para aumentar el consumo de alimentos que luego diversificamos  sumando farmacias y negocios  gastronómicos.

Hoy podemos decir que tenemos un banco al servicio de la comunidad. Lo que sucede es que tampoco queremos  debilitar nuestra herramienta financiera. Ponemos  el Banco al servicio de todos, pero tratamos de protegerlo. En este sentido es necesario aclarar que las tasas cero a las que hacemos referencia, no es cero para el Banco y para la provincia. Nosotros desde el Estado ponemos una parte y el Banco pone otra para  cubrir esa tasa y no desfinanciar la herramienta.

Cuando hablamos de la situación económica, y  decimos que la situación es difícil, a muchos trabajadores del Estado les surge la incertidumbre respecto a cómo está la provincia en materia de recursos  para pagar los sueldos. Sobre esto puntualmente,  quiero que sepan que cuando entran los recursos por coparticipación lo primero que hace nuestro Ministro  de Hacienda es reservar  el promedio de la nómina salarial. Podemos decir que esto está casi garantizado, pues no hay que  perder de vista la situación económica nacional  que el mes pasado registro una caída de la recaudación interanual de casi el cuarenta por ciento;  y este mes alcanzaría una merma de alrededor del 50 por ciento. Por supuesto que esta caída guarda relación directa con la suspensión de la actividad en muchos rubros. Con el comienzo de la cuarentena los únicos que quedaron produciendo fueron el sector agroindustrial, los alimentos, alimentos para mascotas  y los fármacos, etc. O sea,  la recaudación que hay, corresponde a las actividades que quedaron habilitadas  desde el comienzo del aislamiento y la inmovilidad social.  Esta caída en la recaudación nacional impacta fuertemente en la coparticipación.

Paralelamente a esta realidad nacional, está la de la provincia,  donde también la recaudación cayó estrepitosamente y a los recursos los invertimos exclusivamente en la emergencia. Para graficarles mejor,  pongo  otro ejemplo. Aquí en La Rioja  decidimos, dada la emergencia por la pandemia,   habilitar la posibilidad de diferir el pago de impuestos y servicios. El objetivo de esto fue por un lado,  que no se les cortará el servicio  a los hogares y por otro, sumar  un atenuador  económico, al conjunto de dispositivos que dispusimos para atender  el impacto de la crisis en la economía del hogar. Con este diferimiento,  el jefe o la jefa  del hogar  podría prescindir de pagar un servicio, para  llegado el momento usar esos recursos en otros insumos que le fuera necesario a la familia.  

Seguramente esta decisión  puede ser objeto de ataques, pero  al margen de estos, muchos riojanos  se preguntan  cómo van a pagar la acumulación de boletas. Bueno, cuando llegue el momento de hacerlo,  quienes puedan pagarlas juntas lo harán. Y para aquellas familias que no puedan,  diseñaremos algún mecanismo para que puedan ponerse al día, lo más rápidamente posible,  pero sin ahogarlas financieramente.

Ahora bien, este beneficio de diferir esos los pagos,  con el cual buscamos hacer centro en los sectores más vulnerables,  tiene un costo. EDELAR  tiene que seguir funcionando;  tiene una planta de empleados  que tienen que seguir cobrando;  tiene un costo en energía que tiene que seguir pagando.  Las reparaciones,  se tienen que seguir pagando,  igual con las  obras imprescindibles para que el sistema eléctrico siga funcionando. Pasa lo mismo con “Aguas de La Rioja”; con IPALAR; con “Internet Para Todos”; pasa lo mismo con todos los servicios que brinda el Estado Provincial.  

Con todo esto que les cuento podrán ir tomando dimensión de  la situación económica de la provincia.   En pocas palabras,  les puedo decir que no nos llueve la plata,  pero la que tenemos,  sabemos muy bien a donde usarla. 




El texto surge a partir de declaraciones vertidas por Ricardo Quintela en el programa “Bajo La Lupa”, en su edición del jueves 21 de Mayo; conducido por el periodista Esteban Gianello, en Canal 9 La Rioja.

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