Vamos a enamorarnos en la Chaya para amarnos toda la vida

Las riojanas y riojanos se preparan para  la Chaya, la celebración  más intensa y enigmática de la cultura popular de su provincia. Este año será la primera vez que la celebración lleve la impronta del gobierno de Ricardo Quíntela y conforme se acerca febrero,  las expectativas  van en aumento. Se trata de un desafío de gestión y una oportunidad para poner en presente los valores éticos que subyacen y resisten en esta tradición.

Si bien para la Chaya  2020 Ricardo Quintela ya era  gobernador, solo hacía dos meses que había asumido, por lo que el diseño y la planificación de la fiesta venían del gobierno anterior. Luego,  la edición 2021, en contexto de pandemia,  fue totalmente virtual;  por lo que para la Chaya  2022 jugará fuerte su impronta político cultural,  hacia dentro y hacia fuera de la provincia.

No es fácil, sin haber vivido en La Rioja, dimensionar  el arraigo de esta festividad  en el pueblo; pero sabido es,   que quienes visitan la provincia durante febrero quedan impactados por las formas de la fiesta  y también por  la energía con la que se la vive en comunidad. 

Una clave para entender lo anterior  a lo mejor pasa por el hecho de que esta celebración trasciende el ideario que la une al  carnaval de origen  europeo. Aunque parezca carnaval,  la fiesta riojana viene de  más dentro en su identidad. La Chaya  es la recreación colectiva de  una leyenda rescatada de los originarios que habitaron estas tierras. Una  historia, con aire de tragedia,  que  transcurre  durante una  festividad de la agricultura en los días que van entre  la cosecha y el comienzo del trabajo para una  siembra.

Chaya es el nombre de la joven que protagoniza esta leyenda junto a Pujllay, quienes estaban enamorados entre sí,  pero les impedido consumar ese amor  a causa de las diferencias sociales que había entre sus familias. Al no poder  estar juntos,   él empieza a ahogar sus penas en alcohol, hasta que un día muere quemado en la hoguera de una fiesta  y ella,  se interna en la montaña y nunca más aparece, o mejor dicho aparece,  en la forma de una fina llovizna que suele bajar de las montañas en febrero. Hasta ahí la historia que encierra la leyenda.

Volviendo a la actualidad,  de cómo se vive y lo que se refleja, vale decir que  el lugar  central  lo ocupa la Fiesta Nacional de La Chaya,  que es la  convocatoria mayor, con artistas de renombre y televisada para el público de todo el país, como sucede con otras fiestas regionales. Sin embargo el rito festivo  que se vive en comunidad es el que conserva su esencia.

Son encuentros organizados entre familiares,  vecinxs y amigxs, que crecen a nivel barrial, donde además de la albahaca y la harina, que lo cubre todo, también se comparte el vino, las  empanadas, los juegos y la música de los artistas populares. Este compartir y organizar con los demás; ese abrirse un espacio de ocio y placer en comunidad,   es lo  que mantiene viva  la esencia de la celebración en toda la provincia.

A esto,  el gobierno de Quintela lo entiende bien. De referencia para afirmar lo anterior,  está el hecho de que su  Bastón de mando como gobernador,  lleve inscripta la frase “con un oído en el Pueblo”. Tal como lo planteaba el obispo mártir  Angelelli, hoy beato de la Iglesia,   el actual mandatario riojano entiende que en estas tradiciones de su pueblo están las claves para mirar hacia  adelante. Para un proyecto popular,   la Chaya es un escenario de disputa cultural  clave,  pues  en los valores éticos que subyacen de estas memorias y tradiciones, identifica  anticuerpos para disputarle a la exclusión que propone el poder hegemónico. 

Ahora bien,  ¿cómo se traduce todo esto en acción de Gobierno en los tiempos que vivimos? Según Luz Santangelo Carrizo, Secretaria de Comunicación y Planificación Pública de La Rioja,  *la impronta que se buscará darle  este  2022,   será la de amplitud, en lo que se refiere a  la participación de actores del estado y la comunidad;  el de expansión como producto turístico de calidad  y el de  sostenibilidad en lo que hace a su diseño y ejecución como política pública.*

Con esta finalidad, la funcionaria  viene impulsando y sosteniendo reuniones en las que participan transversalmente referentes de distintas aéreas del estado y diversos actores sociales con los que estos se  vinculan.  El  marco en el que se hace este abordaje es el programa denominado FIESTAS POPULARES, con el cual desde enero se llega a todos los departamentos de la provincia. Son  fiestas locales, con nombre propio, pero  que básicamente giran en torno a la celebración de la Chaya, más allá en la fecha puntual en la que se concreten. 

De estas reuniones participan funcionarios del Ejecutivo, concejales,  intendentes y diputados, así como  diversos  actores, que desde el enfoque peronista del gobierno representan a la “comunidad organizada”. Asociaciones civiles que buscan concientizar sobre siniestros viales  vinculados al consumo de alcohol, así organizaciones vinculadas a la lucha contra la violencia machista, entre otras muchas causas de organizaciones,  ven en esta celebración un espacio de sensibilidad y  resonancia para participar. Algunas de estas organizaciones ya vienen participando junto al gobierno en diferentes campañas lo cual agiliza la coordinación.

Para la Secretaria de Comunicación,  es un desafío encausar todas estas expectativas desde la gestión de gobierno, pero existen herramientas   hay un eje que sirve de parámetro técnico y es el des ajustarse al criterio de sostenibilidad del evento. Al respecto,  la funcionaria comentó que  “como entidad organizadora del evento,  el gobierno es responsable de considerar la dimensión ambiental, social y económica del evento, en función del desarrollo sostenible de la provincia”.

Según su explicación,  lo que se  busca asegurar es un impacto positivo en el entorno donde se celebra  y un uso racional y eficaz de los recursos en términos de cuidados del medioambiente.  En lo social,  la cuestión de la sostenibilidad pasa por buscar el beneficio  para la comunidad y en lo económico,  generar una renta  que se nutra del turismo nacional e internacional.

Además, la colaboradora del gobernador,  asegura que  trabajando estos preceptos, la provincia alinea el que hacer de su identidad cultural con los compromisos de sostenibilidad  y desarrollo  acordados entre las naciones a nivel global.  En este punto vale destacar que la Secretaría de Comunicación y Planificación Publica que Conduce Luz Santagelo,  es el organismo de referencia ante Nación para  con los llamados ODS (Objetivos para el Desarrollo Sustentable) acordados en la ONU.

Finalmente y volviendo a la Chaya  y su conexión con un gobierno popular,   es posible entender que en lo esencial esto tenga  que ver con el valor  de la no resignación ante la imposición, ante la injusticia;   o con  la no resignación de los sueños. Al fin y al cabo ese es el camino que tomaron los protagonistas de la leyenda  Chaya y Pujllay,  quienes no se resignaron a un destino sin ese amor que los unía. 

Ricardo Quintela  es  persistente con un mensaje dirigido a su pueblo. Su pedido es  que no  bajen los brazos;   que no resignen sus sueños o  su deseo de estar mejor,  porque el compromiso de su gobierno es  hacer todo lo posible  para generar las oportunidades  para que esto se haga realidad.  Quizás,  es la no  resignación de la felicidad, o el deseo como motivación,  donde  el Gobernador ve la fuerza moral necesaria  para seguir adelante.

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